La hora de los jueces y de los cobardes

La lista de los cobardes entre los políticos soberanistas catalanes no tiene límite. Si el viernes se fugó Marta Rovira ayer se achantó Roger Torrent y no se atrevió a continúar con la investidura de Turull, como lo pidió desde la cárcel el candidato, por miedo a seguir en el Tribunal Supremo los pasos de su predecesora Forcadell.

Y después de semejante cobardía de lágrimas y de renuncias (de escaños y compromisos soberanistas) de los presos y de la saga de fugas, Torrent se achanta, aplaude y besa como Judas a los familiares de los encarcelados y propone un frente contra la Democracia y el Estado de Derecho.

Sabían perfectamente y de antemano lo que iba a ocurrir y luego pasó con los tres intentos fallidos de investidura de Puigdemont, Sánchez y Turull y a pesar de ello insistieron en la provocación. Y han concluido esa ronda con el ingreso en prisión de Turull y otros cinco golpistas, con Rovira huida, con la trama del ‘procés’ descabezada y repartida entre prófugos y presos, con el artículo 155 en vigor y con el reloj de las nuevas elecciones en marcha.

Entonces ¿por qué van de error en error y hacia dónde caminan como unos  zombies? Bueno, si llegaron a creer que prosperaría la independencia y que el Estado y la Justicia se quedarían de brazos cruzados y la Unión Europea los recibiría con los brazos abiertos, pues pensaron que esto de investir a un golpista procesado como presidente de la Generalitat era ‘pan comido’.

Y ahora más presos, más prófugos, mas palos de los Mossos, más peleas con la CUP (que ha regresado al monte) y lo que va quedando del ‘procés’ en manos de aficionados de la política catalana (Artadi, Rufián y Torrent) y sin una hoja de ruta para gestionar la derro. O para retomar el control de la Generalitat si logran que, a  la cuarta intentona, investir a un presidente que, desde el minuto primero, tendrá sobre su cabeza la espada de Damocles del 155, que impedirá cualquier error o violación de la legalidad.

Además ¿con que aliados para Gobernar? Podrían sustituir a la CUP con un pacto de gobierno transversal con los ‘comunes’ de Iglesias y Colau lo que causará destrozos entre el electorado de Podemos a nivel nacional y ¿esos aliados ‘podemitas’ son el socio soberanista y liberal idóneo para gobernar en Cataluña con los herederos de la Convergencia conservadora y liberal?

El que está loco por entrar en el Govern -ya se ofreció ‘sin condiciones’ al golpista Turull el viernes- es el líder del PSC Miquel Iceta quien si continúa con esa danza macabra acabará por romper en Cataluña el PSOE (o por trasvasar sus votantes a C’s) y por hundir a Pedro Sánchez en el resto de España donde él dirige te socialista tiene abiertos siete frentes en su propio partido ‘plurinacional’.

De manera que, cuando Puigdemont juega al escondite con la Interpol (y con los incapaces responsables del CNI y del ministerio de Interior), veremos que pasa con la cuarta investidura mientras avanza el reloj de las elecciones y continúa el deterioro político, económico y social de Cataluña y su mala imagen en el mundo, donde nadie, y menos en Europa les presta atención.

Dicen los soberanistas y hasta el propio Felipe González, como lo subraya Iceta, que se está judicializando en España la vida política. Y menos mal que así es porque de lo contrario el dubitativo Gobierno de Rajoy habría dejado escapar el ‘procés’, el PSC se habría subido con entusiasmo a ese carro y la corrupción y los corruptos de la política nacional (del PP, PSOE, PDeCAT y PNV) camparían a sus anchas con bolsillos llenos por el territorio nacional.

Menos mal que la Justicia, a pesar de la larga mano del poder político (aún no sabemos por qué Rajoy ordenó al fiscal general que pidiera la liberación de Forn), funciona y defiende el orden constitucional. Frente a los golpistas, los gobernantes corruptos y también en casos como el de Noos donde está implicado un miembro de la Familia Real.