El testamento de Turull y la brillantez de Arrimadas

Los antisistema de la CUP han vuelto a estropearles la fiesta a los dirigentes de la Convergencia del clan de los Pujol. Primero se cargaron a Artur Mas y ahora a Jordi Turull quien, sin renunciar al ‘procés’ y sin citarlo por miedo a la Justicia, más que un discurso de investidura anticipó su testamento como pretendido presidente de la Generalitat.

Cargo que no ejercerá porque ‘España no paga traidores’ ni a golpistas ni a delincuentes. Y las instituciones del Estado no van a permitir que quien ha violado la Ley, el Estatut y la Constitución pueda el ser presidente de una Comunidad Autónoma sin haber respondido previamente ante el Justicia por los delitos de rebelión, sedición y malversación por los que hoy Turull puede ser procesado por el juez Llarena del Tribunal Supremo.

Menos mal que esta fantasmagórica sesión de investidura (que pone en marcha el reloj electoral catalán) nos ha traído el sereno y brillante discurso de Inés Arrimadas poniendo en evidencia fracaso del procés y diciéndole a Turull que ha decepcionado a todos: a los independentistas porque no habló de la República y de su continuidad y a los demócratas constitucionalistas porque no les anunció el regreso a la legalidad y la normalidad democrática.

Escuchando a Arrimadas (cuyo estilo y discurso político tendría mucho éxito en el Congreso de los Diputados nacional, y no se tome Rivera esto como un reproche a su persona) se entiende muy bien por qué Ciudadanos se ha convertido en la primera fuerza política de Cataluña.

De la misma manera que escuchando a Miguel Iceta, ofreciendo al golpista Turull el ‘apoyo sin condiciones del PSC’ si regresan al realismo político, se entiende porque el PSC es el cuarto partido catalán y sólo subió un escaño en las elecciones del 21-D, y porque el PSOE plurinacional de Sánchez cae en las encuestas que anuncian el hundimiento del PP.

Del ‘Común’ Domenech nada nuevo, ambigüedad y falta de claridad y del representante de la CUP lo esperado: abstención. Motivo por el que Turull fracasó en la primera votación de la investidura que se había convocado de urgencia para lograr que Turull fuera investido presidente de la Generalitat (lo que podrían haber conseguido si Puigdemont y Comin hubieran renunciado a sus actas de diputados) antes de comparecer hoy ante el juez Llarena del Supremo.

En suma para ese viaje de Turull hacia el Tribunal Supremo no le hacían falta estas alforjas de la investidura fallida, que es la tercera si contamos con el fracaso de los intentos de Puigdemont y Sánchez. Y falta por ver si es a la cuarta vez y con un candidato elegible cuando va la vencida porque el reloj de las elecciones, tic, tac, tic, tac, ya está en marcha y si se repitieran las elecciones Arrimadas volverá a ganar y esa vez por mucho más.