Mandan los mayores, se esconde Rajoy

Mariano Rajoy se ha marchado a Marbella a darle ánimos a su ‘soldado Bonilla’ para que el PP andaluz se prepare ante la riada que se les viene encima en los comicios andaluces del otoño. Porque si a los populares se les derrumba el frente del Sur, como se les hundió merecidamente el frente catalán el 21-D, el hundimiento del PP se extenderá por todo el país.

Y el clamor de los jubilados españoles que ayer tronó en toda España y se coronó en Madrid llevará en volandas a los votantes jubilados hacia otros partidos que no serán el PP.

Pero cree Rajoy en su ceguera que, usando como escudo a los padres de los niños asesinados y de las niñas violadas y asesinadas, o mejorando la cuenta de resultados del Estado, con más crecimiento y empleo, y que al sacar en procesión los peligros que en su opinión acarreará la izquierda, los votantes de la derecha de toda la vida regresarán al PP y despreciarán la manzana limpia y lustrosa que les ofrecen C’s y el joven Albert Rivera.

Mas Rajoy se va a equivocar porque ya se ha equivocado. Y esta vez el tiempo ya no jugará a su favor como otras veces porque ahora está en la ‘cuenta atrás’, como en ese imparable reloj de arenas movedizas están las sentencias en cadena de la corrupción del PP que le pondrán cerco a este tiempo autocrático de involución del régimen personalista de Rajoy.

El que todavía espera sobrevivir casi tres años más en el poder si finalmente C’s le regala el salvoconducto de los Presupuestos de 2018, en compañía de los mercaderes del PNV que venderían su alma nacionalista por un chelín.

No sabemos cuál es el cálculo y la estrategia de Rivera quien, como Rajoy, ahora parece tocado por la enfermedad del tiempo, porque confía que la crisis del PSOE y el techo electoral de Podemos juegan a su favor y por ello no ve la necesidad de sacar al autócrata del poder o de segarle la hierba bajo los pies.

Es verdad que la socialdemocracia europea anda desconcertada y que el PSOE de Sánchez -lo hemos visto en la fallida ‘Escuela del buen Gobierno’- no tiene unidad interna ni un discurso y un proyecto para España. Como es cierto que Pablo Iglesias, tras las purgas que llevó a cabo en Podemos y sus incestuosos amores con los soberanistas, ha perdido el norte transversal y se aleja del poder mientras sus héroes Tsypras y Maduro son la viva imagen de un modelo que en la UE no puede progresar.

Entonces ¿que queda? Pues C’s como duda y esperanza moderada y la decisión ciudadana donde el veredicto de los mayores que son los que hoy mandan y merecen lo mejor tendrá un poder decisivo y fundamental.