El homenaje al pequeño Gabriel aparca la política

Es imposible hablar de otra cosa que del crimen atroz, por estrangulamiento, del pequeño Gabriel Cruz presuntamente y según todos los indicios a manos de su ex madrastra política Ana Julia Quezada, la compañera sentimental del padre del muchacho Ángel Cruz.

Un crimen espantoso que ha conmovido a todo el país y provocado actos de indignación ciudadana como cuando un grupo de vecinos de Vícar se abalanzó contra Ana Julia al salir de su casa a donde fue conducida por la Guardia Civil para efectuar un registro. La misma Benemérita que impidió su linchamiento y la sacó del lugar a toda velocidad en un vehículo oficial.

Asimismo, la emoción ciudadana se ha desbordado en la visita de miles de personas a la capilla ardiente del niño Gabriel en la Diputación de Almería donde sus padres han recibido a los ciudadanos y autoridades con entereza y emoción, y sobre todo la madre del chico Patricia Ramírez que ha dado las gracias a todo el mundo por el apoyo y el cariño recibido.

Al fondo de todo ello apareció el debate de la prisión permanente revisable (o la cadena perpetua) que, desde posiciones progresistas lideradas por el PSOE, se quiere eliminar del Código Penal mientras en el lado conservador, que capitanea el PP, se quiere extender a nuevos delitos.

Y lo cierto de todo ello es que esa condena permanente o perpetua impide la reinserción del delincuente, por muy grave que sea su delito, y además no constituye un elemento disuasorio porque los grandes criminales nunca van a renunciar a sus matanzas, ni piensan en ello durante la perpetración del delito, por mucho que la penas sean de más o menos años de prisión.

El crimen de Diana Quer y del pequeño Gabriel han endurecido la posición y actitud de muchos ciudadanos en favor de la cadena perpetua, máxime en este tiempo de alta tensión emocional y cuando estamos a tan sólo un año, o puede que menos, de entrar en campaña electoral.

Y también cuando distintos colectivos sociales como los feministas y los jubilados (que volverán a las calles de Madrid el próximo día 17) acaban de iniciar una avalancha de protestas contra el Gobierno de Rajoy. El que se prepara para ampliar el gasto público y social en jubilados, funcionarios, fuerzas de seguridad, ayudas a la mujer y financiación autonómica. A ver si con ello Rajoy consigue detener la caída en picado del PP en las encuestas electorales.

Algo que no parece tan fácil como creen en la Moncloa porque está claro que la tendencia a la baja del PP de momento parece imparable y no tiene visos de frenarse ni de cambiar de sentido mientras al frente del PP y del Gobierno permanezca Mariano Rajoy, quien a base de eliminar todo el protagonismo de otros miembros de su Gobierno y de laminar a quienes en el PP azotaban a su sucesión, se ha quedado solo ante el peligro y como el único responsable y autor.