Los soberanistas regresan al lugar del delito

El programa de Gobierno que acaban de presentar Juntos por Cataluña y ERC para investir presidente de La Generalitat al preso Jordi Sánchez, y donde se incluye la puesta en marcha de un periodo constituyente es otro sinsentido ajeno a la realidad social y jurídica catalana.

Programa que no sólo no prosperará sino que será declarado ilegal por el Tribunal Constitucional porque sólo las Cortes Generales y con mayoría de dos tercios tienen capacidad para abrir un periodo constituyente o una reforma constitucional en España.

Además está claro que Jordi Sánchez no podrá ser investido presidente porque el juez Llanera no le permitirá acudir al Parlament y menos aún después de las últimas revelaciones que prueban que este Sánchez se opuso personal y frontalmente a facilitar la salida de la Guardia Civil de la Consejería de Economía donde las huestes de Sánchez y Cruixart los tenían  rodeados meses atrás.

De manera que, una vez retirada la candidatura de Puigdemont a presidir la Generalitat, estamos a la espera que, ante la negativa del Tribunal Supremo a facilitar su comparecencia en el Parlament también se retire la candidatura de Jordi Sánchez. Por lo que habrá que esperar a un tercer candidato que, en ningún caso, podrá abrir un periodo de corte constituyente porque será prohibido por el TC. Por lo que el nuevo Govern del tercer candidato, que aún está por conocerse (se habla de Elsa Artadi), deberá renunciar a reabrir el ‘procés’.

De la misma manera que nadie desde la Generalitat podrá crear o financiar instituciones paralelas para que las presida Puigdemont desde Waterloo. Lo que anuncia una prolongación de la aplicación en Cataluña del artículo 155 de la Constitución, probablemente camino de unas nuevas elecciones en las que, si se celebran, tampoco se espera una gran novedad.

Además la reincidencia en el desafío al orden constitucional no ayudará, sino  al contrario empeorará, la situación procesal de los presos preventivos, de los tránsfugas y sobre todo de aquellos que se encuentran en la situación de ‘investigados’ y a la espera de juicio.

Por supuesto la mayoría soberanista del Parlament sabe que su pretendido programa constituyente no favorecerá la reconciliación entre los dos bloques  de Cataluña, ni tampoco la normalización política y mucho menos el que la economía se recupere. Pero a los independentistas todo eso les da igual una vez que ellos juegan al ‘cuanto peor para Cataluña mejor para ellos’, lo que tampoco es verdad. Y si no que se lo pregunten a Junqueras, Forn, Sánchez y Cruixart.