Rajoy prepara la tumba conjunta del faraón

El presidente Rajoy llega tarde y mal al debate de las pensiones y lo que es peor con aires de desprecio a los mayores, lo que abunda en el hundimiento electoral del PP. La última encuesta de El Confidencial ofrece a Ciudadanos el 28,5% de votos  seguido del PSOE con el 21,5%, del PP con el 21,4% y Podemos con el 17%.

Esta actitud inmovilista y despreciativa de Rajoy le acompaña en todos sus gestos como ocurre en Cataluña con el 155 testimonial y en su Partido Popular donde cunde el pánico y la más absoluta desesperación porque este faraón de Pontevedra que es Rajoy pretende enterrarse en su pirámide funeraria en compañía de todos los dirigentes del PP.

Para lo que se niega a abrir la puerta de la sucesión por la que suspira un impaciente Núñez Feijóo que no sabía (sic), el pobrecito, que su amigo Marcial Dorado era un traficante de droga y tabaco como se publicó en la prensa gallega de aquel tiempo. En el que Feijóo se hizo con Dorado unas comprometidas fotos cuya existencia le comunicó el delegado del Gobierno en Galicia (otro sic).

Lo que unido a las maldades de Granados contra Cifuentes y a las otras del Bigotes contra Lopez del Hierro, el marido de Cospedal -y todo ello agitado desde Moncloa por el entorno de Sáenz de Santamaría, que está abrasada- deja a Rajoy sin alternativa en el PP y sin visible sucesor.

Aunque todo apunta a que el sucesor en La Moncloa lo será Albert Rivera como lo anuncian todas las encuestas, máxime ahora que los pensionistas ya están en pie de guerra y no darán un paso atrás. No en vano el Pacto de Toledo sobre las pensiones debió haberlo convocarlo Rajoy hace tiempo y ahora llega tarde y sin posibilidad de un acuerdo sostenible si no se incluye en él una respuesta inmediata a la pérdida de poder adquisitivo que ahora sufren los jubilados.

Y mientras tanto C’s y Albert Rivera de perfil a la espera de elecciones y el PSOE de Pedro Sánchez desconcertado y pidiendo a Rajoy que se someta  a una moción de confianza lo que es una inútil ocurrencia, porque Rajoy no le piensa regalar nada a nadie y menos a Sánchez que lo llamó ‘indecente’.

Más bien lo que debería hacer Sánchez es intentar una moción de censura. Y reflexionar sobre el fracaso de la socialdemocracia de Renzi en Italia, que se suma a los de Francia y Alemania. Sobre todo una vez que el hundimiento electoral del PP no le ofrece al PSOE -enredado en líos de los nacionalistas y soberanistas- ninguna mejora electoral, porque lo que recupera por el ala izquierda de los votos de Podemos se les escapa por el centro derecha en favor de C’s que sigue a la espera de recoger las nueces del árbol que ahora agitan los jubilados y los soberanistas catalanes.

Y todo ello mientras el cortejo fúnebre de Rajoy avanza con paso firme hacia el corazón de la pirámide donde se encerrarán cuando en la noche electoral se alce el telón de los resultados y se confirme lo que anuncian las encuestas y lo que en toda lógica puede pasar.