Esperamos noticias de Roma y Berlín

Mientras Vladimir Putin, el zar de todas las Rusias, se suma a la escalada de desafíos nucleares de Donald Trump y Kim Jong Un, asegurando que Moscú cuenta con los más modernos misiles nucleares e intercontinentales que hoy existen en el mundo y que no podrían interceptar los escudos anti misiles de USA -como el que tiene su base en España, en Rota- en el seno de la UE se viven momentos de gran inquietud por los resultados electorales que se van a conocer en Italia (elecciones generales) y en Alemania donde las bases del SPD deciden si aprueban la nueva gran coalición con la CDU de la canciller Ángela Merkel.

Si a ello le añadimos las tensiones entre Bruselas y Londres sobre el Brexit, una vez que ha conocido la indignación de la ‘premier’ Theresa May ante la propuesta de la Comisión de que Irlanda del Norte permanezca dentro de la Unión Aduanera de la UE; y la inestabilidad española por la crisis catalana y la debilidad del Gobierno de Rajoy, veremos que nuestra Unión Europea no pasa por un buen momento aunque ahí están las señales de la recuperación económica, y en España de especial manera.

Lo del Putin guerrero y desafiante no es nuevo pero se entiende porque está en plena campaña presidencial rusa donde además se presenta como nuevo líder emergente en el Oriente Próximo y donde cabe suponer que el pirateo cibernético de sus agentes en Internet (que ahora se han entremetido en las elecciones italianas, como antes en EE.UU., Francia, Alemania e incluso en Cataluña) completarán su abrumadora victoria, una vez que ha perseguido y eliminado a sus más importantes adversarios.

En Italia los favoritos son la Alianza conservadora que garantiza el regreso del ‘caimán’ Berlusconi, y el Movimiento 5 Estrellas, los populistas del joven Di Maio, mientras que el PD de Renzi aparece en tercer lugar como fuerza bisagra que podría inclinar la balanza a uno o al otro lado, si se superan las profundas diferencias personales, políticas y programáticas de estos tres bloques.

Mientras que en Alemania el partido SPD celebra una consulta interna a sus bases (el modelo que acaba de aprobar Pedro Sánchez en el PSOE) para decidir si se aprueba o no el pacto de la gran coalición con la CDU que han negociado Ángela Merkel, y el hasta hace poco líder del SPD Martín Schulz, quien ha ofrecido su dimisión y no entrada en el Gobierno para favorecer la estabilidad de Alemania y de la UE.

A sabiendas Schulz de que, si no consigue el apoyo de sus bases, habrá repetición electoral y la extrema derecha populista y xenófoba alemana se podría convertir en segundo partido alemán delante de los socialdemócratas germanos que, como ocurre en Francia, España e Italia, están en plena crisis de supervivencia y de identidad.

Europa está en una encrucijada, con sus problemas internos y entre nuevas tensiones militares de las que alardea Putin y la guerra comercial con la que amenaza Trump. De ahí la importancia de la estabilidad y cohesión europea y la necesidad de acabar cuando antes con el Brexit (por las buenas o por las malas) para clarificar la situación y recuperar el impulso de la Union.

Por ello la importancia y la inquietud que generan las noticias que este domingo llegarán a Bruselas desde Berlín y Roma, mientras en París reina la ‘pax romana’ de Macron y en España seguimos perdiendo el tiempo con la debilidad quietísima de Rajoy y las locuras de Puigdemont.