De Guindos, vicepresidente del BCE

El ministro español de Economía Luís de Guindos, un aventajado alumno de las políticas de ajuste fiscal de la señora Merkel y fiel acompañante del que fuera su ministro de Economía Wolfgang Schauble ha conseguido por fin el apoyo del Eurogrupo de la UE y, a partir del próximo día 1 de junio, será el vicepresidente del Banco Central Europeo (BCE), lo que constituye un logro para España por la importancia de la mencionada y poderosa institución que controla el sistema financiero europeo.

No fue fácil porque el adversario de De Guindos Philip Lane es Gobernador del Banco de Irlanda y tenía más apoyos en el Parlamento Europeo y en el BCE por su perfil más técnico y menos político, pero España contó con la ayuda de Francia y Alemania lo que fue decisivo y provocó la retirada de Lane.

De Guindos se va pues a la torre del BCE en Francfort y desde allí seguirá el acontecer de la penosa política española de la que sin duda huye como ‘el alma que lleva el diablo’, dejando atrás a un Gobierno abrasado que Rajoy tendrá que retocar en los próximos días para sustituir a De Guindos. Y ya se verá si también para hacer algún cambio más, lo que sería novedoso en él impávido Rajoy siempre dispuesto a no hacer nada o lo menos posible.

De buena se va a librar De Guindos, que tiene ocho años por delante en el BCE, porque tras de sí deja un gobierno hecho unos zorros y un PP en caída libre en las encuestas electorales y marcado por numerosos casos de su inagotable corrupción, entre los que figuran los varios que afectan al que fue -en los gobiernos de Aznar- su mentor político, Rodrigo Rato, a quien De Guindos acabó cesando en Bankia y que puede acabar en prisión.

También deja De Guindos a su espalda una economía española que no para de crecer a buen ritmo, a pesar del caos político catalán, pero en el reverso de esa moneda está una legión de familias españolas que se hundieron en la crisis financiera internacional de 2008. La que estalló en el otoño americano de ese año con el hundimiento de Lehman Brothers, el poderoso banco de inversión cuyo presidente para España y Portugal era Luís de Guindos.

Un tecnócrata de buenos modales (salvo el día que mandó ‘a tomar por el culo’ a la prensa en Bruselas) y pocos compromisos políticos porque en las grandes y más polémicas cuestiones siempre estuvo ausente o se puso de puso de perfil. De Guindos no sale por la puerta grande de la política pero tampoco sale por la puerta de la cocina. Pero, eso sí, entrará por la puerta grande del BCE donde esperamos que actúe con diligencia y que no acabe como Rodrigo Rato en el FMI de dónde salió por pies aún no sabemos bien por qué pero lo podemos imaginar visto lo ocurrido años después.