Rajoy abre la batalla lingüística contra el PSOE y Puigdemont

Desde que Mariano Rajoy asumió el control de la Generalitat el pasado 27 de octubre no había tomado en Cataluña más decisión importante que convocar las elecciones autonómicas del pasado 21-D. Pero ahora, como de repente, Rajoy ha desenterrado el debate de la inversión lingüística en Cataluña y ha propuesto que el castellano se incorpore allí como lengua vehicular catalana en la educación aunque sin precisar cómo y cuando lo hará.

¿Por qué abre Rajoy este debate precisamente ahora y no lo hizo antes? Pues porque la corrupción del PP lo debilita, el ascenso electoral de C’s le indigna, no logra que le aprueben los Presupuestos de 2018, y cree que el debate de la recuperación del castellano en Cataluña por la vía del 155 va a obligar al bando soberanista a pactar la investidura urgente de un candidato que no sea Puigdemont. Y eso se considerará una victoria en La Moncloa y el final de Puigdemont como presidente de la Generalitat.

Y todo ello en la semana en la que el juez Pablo Llarena del Supremo va a iniciar los interrogatorios de los dirigentes del PDeCAT y ERC que junto con Junqueras, Puigdemont y los Jordis orquestaron el golpe de Estado catalán. Y ahí están las ‘Martas’ Rovira y Pascual, Elsa Artadi, Artur Mas y la jefa de la CUP Anna Gabriel que anda escondida en Suiza sopesando no acudir al Tribunal y darse a la fuga como Puigdemont.

Pero la mecha del polvorín lingüístico que Rajoy acaba de encender tiene también consecuencias en el PSOE porque ya ha provocado las críticas del PSC, lo que abre a Pedro Sánchez una dura batalla interna porque está claro que la mayoría de sus barones regionales son favorables al castellano y se están sublevando -se empezó a ver en el Comité Federal del sábado- contra el silencio ‘plurinacional’ de Sánchez. El que la alcaldesa de Hospitalet Nuria Marín interpreta como posición a favor de la inversión lingüística catalana y a Miquel Iceta y el PSC.

Lo que traerá cola en el seno del PSOE, máxime cuando su dirigente en las Baleares Francina Armegol quiere imponer el catalán en la Sanidad y en la  Administración balear, mientras en Asturias los socialistas desean resucitar el ‘bable’ como lengua vehicular, y en el País Vasco Patxi López calla sobre la deriva independentista del PNV y su pretendida reforma soberanista del Estatuto.

Oportunismo o provocación de Rajoy, lo cierto es que el castellano debe ser lengua vehicular en toda España y un derecho irrenunciable de todos los españoles tal y como lo garantiza la Constitución. Y al PSOE y a Sánchez les toca acatar ese principio y clarificar ante su partido y todos los españoles su posición.