Rajoy y Sánchez se protegen de sus barones

El adversario político del PP y PSOE es C’s a medio plazo y para cuando se celebren las elecciones generales, pero al día de hoy el enemigo político de Mariano Rajoy y Pedro Sánchez no tiene cara ni nombre aunque está en sus respectivos partidos y entre sus barones regionales. El competidor de Rajoy puede ser Alberto Núñez Feijóo y el de Sánchez podría serlo Susana Díaz, a la que derrotó en la batalla por la secretaría general. Y candidatos sorpresa en uno y otro partido pueden ser Josep Piqué y Josep Borrell.

Es en estas circunstancias, y ahora que las encuestas electorales anuncian una clara victoria de Ciudadanos en las elecciones generales, cuando Rajoy y Sánchez han convocado a las direcciones y los líderes regionales de sus partidos.

Rajoy para provocar un cierre de filas en torno a su persona cada vez más contestada entre sus votantes y militantes. Y Sánchez para dar un cerrojazo en favor del poder del secretario general con una reforma de sus normas internas que le otorgan capacidad para hacer las listas de las elecciones y que pone en manos de las bases los pactos de Gobierno y de investidura, para que no pueda ocurrir lo que pasó con la abstención del PSOE en la investidura de Rajoy.

En realidad nada nuevo. Rajoy quiere seguir en el liderazgo del PP hasta la eternidad y ser candidato a presidente por sexta vez; y Sánchez pretende afrontar unas terceras elecciones generales con grave riesgo de volver a perder y no ante Rajoy sino está vez ante Albert Rivera. Aunque en ese caso para ayudarle en la investidura y llegar él a la vicepresidencia del Gobierno y tocar poder. Salvo que sus bases -cuidado con la nueva norma- se opongan al pacto del PSOE con C’s y favorezcan un pacto de C’s y PP.

Y lo más llamativo de estos movimientos defensivos de Rajoy y Sánchez es que ambos se apoyan mutuamente frente a Ciudadanos y los dos se oponen a la reforma de la Ley Electoral y a renunciar a su influencia en el control y los nombramientos del Poder Judicial.

En el PP está claro que nadie se atreve a decirle a Rajoy que se tiene que ir y abrir cuando antes el proceso de sucesión, o que tiene que hacer una crisis profunda de su Gobierno. Pero el Presidente que sabe el temor que infunde en los suyos no se inmuta y distrae a sus barones con la nueva financiación autonómica mientras mantiene firme el rumbo de colisión de la nave del PP con el iceberg.

Al tiempo que les cuenta a los suyos que lo importante ahora es conseguir que el PNV y C’s les aprueben los Presupuestos de 2018 para que él pueda seguir al frente del poder otros dos años y medio y llegar a las elecciones de junio de 2020 a ver si para entonces se han enfriado las noticias sobre la corrupción del PP.