Enfrentamiento o normalidad sin Puigdemont

Los partidos secesionistas catalanes, que ostentan mayoría en el Parlament tienen dos opciones a elegir: continuar con el desafío al Estado buscando un enfrentamiento total, con violencia incluida; o renunciar a que Puigdemont o cualquier político imputado en el golpe independentista del 27-O llegue a la presidencia de la Generalitat para poco a poco regresar a la normalidad.

Si optan por el enfrentamiento el artículo 155 permanecerá vigente mucho más tiempo y la crisis catalana derivará en nuevas elecciones en una fecha no próxima y a determinar, porque no hay que olvidar que el Gobierno de Rajoy tiene potestad para volver a disolver el Parlament si se mantienen las amenazas al orden constitucional.

Aunque antes de llegar a esa situación hay que evaluar las consecuencias de la decisión del Tribunal Constitucional de condicionar la investidura de Puigdemont a su presencia en el Parlament previa autorización – que no se la van a conceder- del juez Llarena del Tribunal Supremo. Lo que liquida las expectativas de Puigdemont y su camarilla golpista que caminan sin rumbo y en el mayor de los desconciertos, mientras Joan Tardá, desde ERC, exige que se aparque de una vez a Puigdemont.

En Madrid el Gobierno de Rajoy resopla complacido con el TC y piensan que la pesadilla Puigdemont llega a su final. Aunque aún quedan por ver varios episodios de este culebrón. Y entre ellos alguna nueva pirueta como sería que el nuevo presidente catalán nombre a Puigdemont ‘Conseller en Cap’, una especie de primer ministro y un cargo que ya desempeñó Artur Mas con Pujol. Pero esa maniobra u otra parecida -Conseller de Asuntos Exteriores- acabarían de nuevo en el Constitucional y sería suspendida.

El Gobierno de Rajoy resopla, a pesar que tanto el Consejo de Estado como el Tribunal Constitucional se opusieron a su temerario recurso para impedir que Puigdemont se pudiera presentar como candidato en el Parlament. Lo que ahora es posible aunque está claro que no podrá ser elegido porque si viene a España será detenido y entrará en prisión.

Y así estamos a la espera de lo que decida este lunes la Mesa del Parlament de cara  a la anunciada investidura de Puigdemont que estaba prevista para mañana martes a primeras horas de la tarde. Aunque lo más seguro es que Puigdemont desista de regresar a España porque sabe que le esperan varios años de prisión.

Y es en estas circunstancias y en cuestión de horas cuando el Presidente Torrent y la Mesa del Parlament deberán decidir que hacen con Puigdemont, si aceptan buscar otro candidato o si se declaran en rebeldía y en contra de la decisión del TC. En cuyo caso serán imputados como Forcadell y llegados a ese punto el Gobierno de Rajoy podría volver a disolver el Parlament. Todo menos que los golpistas catalanes vuelvan a poner en jaque al Estado como lo deberían saber.