Rajoy y Sánchez, nuestra ‘gran coalición’

A Rajoy se lo llevan los demonios cada vez que se deja entrevistar por Carlos Alsina en Onda Cero y, o no sabe (si Camps es un militante del PP), o no contesta sobre la corrupción de su partido que ahora mana a borbotones en Valencia por causa de la confesión de Costa, porque él ‘no se ocupa de esas cosas’. Como tampoco se ocupaba del control del referéndum del 1-O por la policía española, porque esa era la función de ese hombre caótico y feliz que se llama Zoido.

Rajoy está en lo que está, y últimamente con cara de muy pocos amigos, que es en preservar su presidencia y en evitar que Puigdemont se vuelva a burlar del Gobierno y de España entera. E insiste en que él está decidido a volver a ser candidato del PP a la presidencia del Gobierno ¡por sexta vez!, 2004, 2008, 2011, 2015, 2016 y 2020.

Pero para ello necesita sortear algunos obstáculos inmediatos como los Presupuestos de 2018 que por ahora le niegan C’s y PNV. Y por ello ha empezado a verse en secreto con Sánchez, el líder del PSOE.

A Winston Churchill se le atribuye la frase de ‘la política hace extraños compañeros de cama’. Y bien cierto que parece porque hay alianzas como la de Junqueras y Puigdemont donde impera más la animadversión que la concordia y otras, aún en ciernes, como esa presunta ‘gran coalición’ a la española entre PP y PSOE, o entre Rajoy y Sánchez que ahora está en los prolegómenos de un extraño idilio político, viéndose ambos en secreto y se diría que ‘a partir un piñón’.

Que Mariano Rajoy necesita pactos y alianzas de todos los colores para mantenerse en el poder y aprobar los Presupuestos de 2018 eso está claro. Sin embargo llama y mucho la atención que Pedro Sánchez, el rey del ‘no es no’ a la investidura de Rajoy (a quien le dijo en la cara y en televisión, ‘usted no es una persona decente’), se acerque tanto a Rajoy para buscar pactos sobre financiación autonómica y sobre la política del agua. Y ya veremos si sobre Presupuestos.

¿Qué ha pasado? Pues en primer lugar algo muy llamativo que les preocupa mucho a los dos: que Ciudadanos, tras la victoria de Arrimadas en Cataluña, aparece en las últimas encuestas electorales como primer partido nacional por delante del PP y del PSOE. Y eso preocupa mucho a dos estos partidos en los que muchos dirigentes empiezan a pensar en los posibles relevos de sus líderes actuales, siendo Feijóo el favorito del PP y Borrell el del PSOE.

Sánchez además quiere vestirse de estadista, hacer olvidar su error de la campaña Catalana donde el PSC-PSOE quedó mal y bajo la sospecha de connivencia con los secesionistas, ya no habla de la España ‘plurinacional’ que no quiere nadie (ni en el PSOE), y necesita demostrar que como primer partido de la oposición consigue resultados positivos para el interés general de España.

Y por todo ello Sánchez se acerca a Rajoy simulando una extraña y virtual ‘gran coalición’ al estilo de la que Merkel está a punto de renovar con la SPD en Alemania. Convencido Sánchez que los problemas internos y el deterioro electoral de Podemos le permite un giro hacia el centro derecha sin el riesgo de perder apoyos por su flanco izquierdo.

O sea que ahora, a estas alturas y como lo recuerda desde Asturias Javier Fernández, Sánchez recupera las políticas de Estado de la que fue no hace mucho Gestora del PSOE. La que permitió la investidura de Rajoy gracias a la abstención de la mayoría del grupo parlamentario del PSOE mientras que Sánchez y los suyos se mantenían firmes en el ‘no es no’.

Un ‘no’ de Sánchez que empieza a ser un ‘sí’ a Rajoy, lo que de alguna manera permite hablar de una eventual ‘gran coalición’. Lo que no tardará en llegar a España una vez que se celebren las próximas elecciones generales porque los votos estarán muy repartidos entre PP, PSOE y C’s y este país necesita un Gobierno fuerte y con estabilidad.