Fugas soberanistas, Mas y Mundó se van

Desde el Palacio de la Moncloa se han dado instrucciones al Gobierno, al PP y a grandes medios afines y audiovisuales para que no mencionen el nombre de Puigdemont. La última encuesta del CIS sobre los problemas que más preocupan a los españoles parece ‘cocinada’ en ese sentido y Cataluña ha pasado al quinto lugar entre las primeras inquietudes del país por detrás del paro, la corrupción, los políticos y la economía.

Sin embargo la crisis catalana sigue ocupando -con el desgobierno general en materia climática- primeros planos de la actualidad. Y ahora con mayor motivo porque Artur Mas el Presidente del PDeCAT y gran inductor del golpe de Estado catalán del 27-O deja el cargo ante su duro horizonte procesal y la posible e inmediata condena de altos cargos de Convergencia en el caso del Palau, por más que él asegura que el principal motivo de su marcha es dar paso a nuevos dirigentes de la coalición Juntos por Cataluña incluso por encima del PDeCAT.

Mas es responsable de la conversión de Convergencia al soberanismo en menoscabo del catalanismo, y deja tras de sí el fracaso de la independencia de Cataluña y a un país dividido y arruinado que tiene a Ciudadanos como primera fuerza política catalana aunque no pueda gobernar.

Mas fue además el inventor de ese ‘monstruito’ llamado Puigdemont al que dio poderes y cuerda y el que ahora no puede parar porque vuela solo por Bruselas, huido de la Justicia y sin control salvo que se rompa la relación del  PDeCAT con Juntos por Cataluña, lo que no hay que descartar.

El horizonte penal de Mas (que tiene embargados sus bienes por Hacienda) es amplio porque además del proceso que aún tiene en el Supremo sobre la Consulta del 9-N, figura en la lista de la cúpula de la ‘organización criminal’, que la Audiencia Nacional y el Tribunal Supremo aseguran que organizó, con tumulto y violencia, el golpe de Estado catalán del 27-O incurriendo en los delitos de rebelión, sedición y malversación. Mas confirmó ayer que tanto él como Marta Pascual acaban de ser citados en el Supremo como acusados en dicho proceso.

En ERC también hay deserciones como La retirada de la política de Carles Mundó, el que ahora era brazo derecho de Oriol Junqueras en ERC. Caso que incluye los mismos argumentos procesales de Mas y su claro horizonte penal. Mundó que fue el consejero de Justicia en el gobierno de Puigdemont y desde ese cargo violó todo el ordenamiento legal y constitucional, está imputado en el Supremo por Rebelión, Sedición y Malversación y con esos atributos pretende ejercer la abogacía en Cataluña.

En suma que al mando del soberanismo catalán solo queda Puigdemont y su pretensión de ser investido presidente por vídeo conferencia antes de regresar a España, donde sería detenido y encarcelado.

Pero el hecho de que la trama golpista del 27-O o del referéndum del 1-O sea calificada en el Supremo como ‘organización’ criminal impide imaginar que Puigdemont pueda regresar a España para dirigir, como jefe supremo del golpe que ha sido, el Gobierno de la Generalitat.

Por ello si entra en prisión preventiva ello deberá producirse de una manera ‘incondicional, sin fianza e incomunicada’. Para evitar un escenario parecido a los jefes delincuentes que dirigían sus organizaciones criminales desde las cárceles (El Chapo o Escobar). Sería el colmo que un golpista que se alzó en contra del Estado siga presidiendo de manera efectiva y desde la cárcel el gobierno de la Generalitat.