Atrapados en 2018

El Gobierno zombi de Rajoy ha comenzado con mal pie sobre la nieve que dejó atrapados en la noche del día 6 de Reyes Magos a cientos de familias y vehículos que circulaban (muchos de ellos de temeraria manera a pesar de las advertencias de mal tiempo) por Ávila y Segovia de regreso hacia Madrid.

Los vehículos atrapados se fundieron en una helada muralla que impedía el acceso a los transportes de rescate y máquinas quitanieves, por lo que la ratonera se prolongó casi toda una noche de bajas temperaturas donde se vivieron momentos dramáticos de riesgo y vulnerabilidad vital.

La reacción de los atrapados, familiares angustiados en la espera, partidos políticos de la oposición y medios de comunicación fue unánime al grito tan italiano de: ‘¡porco governo! Crítica general porque los medios preventivos debían haber estado en las carreteras más problemáticas antes que estallara el temporal y se formasen los atascos.

Pero lo de prevenir no parece la especialidad de este Gobierno vista como fue la gestión del golpe catalán, y menos aún del ministro Zoido de Interior, responsable de Tráfico y la caótica intendencia de las Fuerzas de Seguridad desplazadas a Cataluña semanas atrás.

Mal empezamos el nuevo año que el presidente Rajoy situó en ¡2016! en un lapsus sobre el puente Rande de Pontevedra que, a finales del fatídico 2017, acababa de inaugurar.

Y lo peor es que, por el momento, nadie está dispuesto a provocar cambios importantes ni en la crisis catalana que bloquea el prófugo Puigdemont ni en la política nacional que dirige un desgastado Rajoy. Ni siquiera con una crisis de Gobierno (sobran Santamaría, Dastis, Zoido, Catalá, Méndez Vigo, etc) o con unas elecciones anticipadas porque la aprobación de los Presupuestos Generales de este año parece improbable por parte del PNV y C’s.

Los que no parecen dispuestos a hacerle más regalos ni a llevar en andas sobre sus espaldas el deteriorado liderazgo de Rajoy. Y menos aún ahora que avanzan hacia las sentencias los juicios sobre grandes casos de la corrupción. Y cuando estamos a doce meses de las elecciones múltiples que se esperan en 2019 (Europeas, municipales y las autonómicas de 13 Comunidades).

El primer obstáculo está en Cataluña donde Puigdemont, después de arruinar el país, mentir a los catalanes y darse a la fuga como un cobarde, pretende que los partidos soberanistas, incluido su PDeCAT, se pongan a sus pies y a su solo servicio al margen del interés general de los catalanes. Los que en su mayoría no son soberanistas y a los que Puigdemont lleva a la absoluta ruina económica y social cotas más alarmantes a las actuales y con el solo objetivo de defender su posición personal por encima de lo demás.

Lo que conduce al bloqueo político -¿una Generalitat con el Presidente en Bélgica y el vicepresidente en la cárcel?-, la escalada de la tensión, nuevas actuaciones de la Justicia y posibles brotes de violencia de sectores más radicales que defienden la confrontación total.

Y si esto es así y lo parece ¿acaso no sería mejor contar en España con un Gobierno fuerte, renovado y reforzado -sin sombras de sospecha en casos de corrupción- para afrontar esta nueva etapa del desafío catalán? Se dice que ‘año de nieves, año de bienes’ pero mucho nos tememos que esto no va a ser así. Las primeras nieves nos trajeron un atasco monumental y las tormentas que se anuncian en la política no permiten deducir que todo vaya a mejorar.