Rajoy, Rivera, la Ley Electoral, el TC y el Código Penal

No sabemos de qué habrán hablado Mariano Rajoy y Albert Rivera sobre la situación política de Cataluña pero si sabemos de lo que deberían hablar: de la Ley Electoral y del Código Penal. Sobre todo a la vista de lo ocurrido en los últimos meses y de lo que puede ocurrir en un futuro no muy lejano.

Lo que deben impulsar Rajoy, Rivera y Sánchez (mal que le pese a Iceta, que está en el lado oscuro) es de la necesidad de unas reformas urgentes de los artículos de sedición y rebelión del Código Penal para cerrar todo intento de burla por parte de los golpistas catalanes, o de cualquier otro imitador. Y para empezar eliminando los aditivos de ‘tumulto’ y ‘violencia’ de la sedición y la rebelión para dejarlos en el nivel de agravantes, pero no como causa de la existencia de ambos delitos.

Asimismo no estaría mal reforzar la Ley del Tribunal Constitucional para que las sanciones por desobediencia de los gobernantes y los cargos públicos incluyan de manera automática su cese y su inhabilitación. No en vano, los representantes del Estado, que ostentan una legitimidad que emana de la legalidad y la Constitución Española, no pueden permanecer en el cargo ni un solo minuto una vez que vulneran la ley y el orden constitucional.

Asimismo, y eso está en los pactos de investidura de C’s con PP y PSOE, hay que reformar de una vez la Ley Electoral en toda España a nivel nacional y autonómico, para evitar que minorías nacionalistas, como ha ocurrido en Cataluña, puedan lograr una victoria en escaños que no se corresponde con los votos y que sobre esa mayoría impostada se pretenda romper la unidad nacional.

El PP es el gran responsable del desistimiento nacional contra el golpe de Estado catalán, y es hora de que empiece a rectificar con las reformas que aquí se mencionan antes que los soberanistas acuerden una nueva votación sobre la independencia de Cataluña y volvamos a estar en plena confusión e inestabilidad.

Por supuesto Rivera y Rajoy habrán hablado de la operación Tabarnia y no deberían tomarla a broma como, de una vez por todas, deberían hablar del poder económico, financiero y editorial catalán.