Tabarnia es más que una broma

Ya sabemos que hoy es el día de los Santos Inocentes pero está claro que la iniciativa de provocar a la opinión pública con la propuesta de una nueva Comunidad Autónoma en España llamada Tabarnia, que incluiría a todas las poblaciones y barriadas de mayoría españolista de las dos provincias de Tarragona y Barcelona y sus capitales empieza a ser algo más que una broma.

Sobre todo porque los argumentos de sus promotores son similares e incluso más racionales que los que utilizan los secesionistas para pedir la independencia de Cataluña de España y su salida de la UE.

Para empezar lo de Tabarnia es un toque de atención a Podemos, partido que se declara a favor del derecho de autodeterminación en toda España. Entonces ¿por qué una mayoría de ciudadanos de las poblaciones más pobladas de Tarragona y Barcelona (donde habitan más de seis millones de personas) y de ambas capitales no podrían ejercer, si reúnen unos cientos de miles de firmas, su derecho de autodeterminación para recuperar las libertades, la democracia y poder permanecer en España y la UE?

Además una iniciativa así no sería inconstitucional y desde luego si sería un serio aviso a quienes han fracturado la vida política y social catalana con la intención de someter o de expulsar de Cataluña a los no nacionalistas (‘vete a Cádiz’ le dijeron a Arrimadas), pero convencidos los fanáticos de que de esa manera se quedarían con toda Cataluña.

Pero esto de Tabarnia los ha desconcertado porque en esas poblaciones de Barcelona y Tarragona se concentra todo el poder económico, financiero, industrial y las grandes infraestructuras (el aeropuerto de El Prat, el Puerto de Barcelona y la estación central del AVE, además de la principal red de las autopistas catalanas.

La propuesta de Tabarnia, que acaba de estallar en las redes sociales, incluye además un sistema electoral directo y proporcional, ajeno al que ahora beneficia sobre todo a las zonas rurales de Lérida y Gerona, en menoscabo de Barcelona.

Territorios rurales que son la cuna del secesionismo y que, por su debilidad económica, reciben de la Generalitat mucho más dinero del que aportan. De ahí que los promotores de Tabarnia parodien la falta de solidaridad de los gobiernos independentistas con el resto de España diciendo ahora eso de ‘la Generalitat nos roba’ a los habitantes de Tabarnia.

Estamos en el terreno de las bromas, las ocurrencias y las especulaciones pero mucho cuidado con estos juegos malabares, porque de ellos puede surgir un modelo de fiscalización y control discriminatorio del conjunto de los ciudadanos de la teórica Tabarnia. Y otras iniciativas en defensa del Estado de Derecho, la lengua castellana en igualdad con la catalana e incluso una TV2 para contrarrestar la sectarista TV3, entre otras muchas cosas.

Y buena prueba de que esta iniciativa tiene algo de sentido y base social es que a los políticos independentistas no les ha hecho ninguna gracia y pasan de largo sin querer debatir los argumentos de los promotores e Tabarnia. O sea, que cuidado con Tabarnia que como poco es un aviso a navegantes y que, aunque de momento su proyecto político está en pañales, alguien o unos grupos o entidades podrían construir un modelo viable y sostenible -dentro de España y de la UE- muy superior al de la independencia catalana que acaba de fracasar.