Se acabó la España federal del PSOE

Las elecciones catalanas del 21-D han enterrado para siempre o por mucho tiempo el discurso federal del PSOE, su declaración de Granada y la España plurinacional de Pedro Sánchez y del inefable Zapatero. Los dos millones de votos independentistas cosechados por los partidos soberanistas el 21-D se repiten con exactitud después del resultado idéntico que los soberanistas ya habían cosechado en los comicios catalanes de 2015.

Luego PDeCAT, CUP y ERC solo quieren independencia y no sucedáneos como el modelo federal (que es igual que el vigente Estado Autonómico) y algo similar ocurre en el País Vasco. En ambas comunidades lo menos que hoy se acepta es un referéndum de autodeterminación, que es ilegal y que querrán repetir hasta la eternidad, o hasta que lo ganen.

Además en el lado españolista los votantes catalanes tampoco quieren la España federal, como lo demostró Arrimadas con un discurso claro y sin la menor concesión. Luego el federalismo del PSOE y del PSC solo cuenta en Cataluña con Miquel Iceta -que hizo una desastrosa campaña electoral, con su oposición al 155, críticas a la Justicia y petición de indulto a los golpistas- y en el resto de España con Pedro Sánchez y el PSOE. Pero esa propuesta que ellos creían original, conciliadora, ‘la tercera vía’, está agotada y muerta.

Y ello obliga al PSOE -y a Podemos e IU- a refundar en la izquierda su nuevo proyecto nacional. El que además está muy dañado en el campo ideológico desde el inicio de la crisis financiera de 2008, y afectado por los populismos radicales europeos (Iglesias, Grillo y Melenchon) y la decadencia de las socialdemocracias en la UE, como se aprecia en Francia, Italia, Alemania y España, aunque resiste Portugal.

El federalismo ha muerto y el catalanismo también. A estos últimos los mató Artur Mas (por encargo de su jefe Jordi Pujol) que es la cabeza del golpe de Estado catalán (Puigdemont solo es una marioneta que se ha creído, como un Pinocho, propio su rol teatral) y el guía que ha conducido el soberanismo por senderos ajenos a la democracia, las libertades, el Estado de Derecho, la decencia -lo ocurrido con los niños es fascismo- y la verdad.

En Cataluña y en el resto de España en este momento no hay sitio para los discursos federales, ni catalanista ni regionalista de ningún tipo. Y menos aún para coaliciones oportunistas como las del PSC con Unió y los ex de Podemos. Y se equivoca Sánchez cuando, con el argumento de que el PP se ha hundido en Cataluña, afirma que ahora el PSOE es el único partido con presencia en toda España y con capacidad de vertebrar el país porque el federalismo y la España plurinacional son centrifugadores en lugar de unionistas.

Y a no olvidar que en 2019 -si antes no le da un desmayo a Rajoy- habrá elecciones Europeas (de circunscripción única) y municipales y autonómicas en 12 Comunidades) y ahí veremos si Albert Rivera crece con fuerza por el centro de la política, porque Arrimadas ha crecido a costa del PP y del PSC.

De manera que si C’s avanza con ímpetu su adelantamiento (sorpasso) se iniciará por la izquierda y para empezar quitándole el tercer puesto nacional a Podemos (otros que se han dado un batacazo en Cataluña y no saben dónde están) y poniendo en jaque al PSOE y al PP, por más que los C’s no tengan arraigo municipal como no lo tenían en Cataluña antes de ganar.

Pero C’s no tiene corrupción de EREs andaluces ni Bárcenas en Madrid y si tiene un proyecto unionista, reformista y democrático para España y conecta muy bien con las jóvenes generaciones del país. Mientras que Sánchez es agresivo y antipático -míster ‘no es no’- en general, y Rajoy deambula por la política española como un zombi que mete miedo en su partido y no sabe a dónde va.