El delincuente Puigdemont no lo tiene fácil 

Este delincuente, por prófugo y otros presuntos delitos, que es Puigdemont no es más tonto de lo que aparenta porque no se entrena, pero está a punto de subir unos escaños en ese escalafón si continúa diciendo idioteces y negando la realidad política que le rodea que es mucho más complicada y difícil de lo que él se imagina. Así si el otro día le pidió al marmóreo Rajoy que se reuniera con él en un país europeo que no sea España -lo que da fe de su desvarío- ahora le pide al Rey Felipe VI que empiece ‘a rectificar’ en su discurso de Navidad.

Este personaje no acaba de entender que el presidente del Gobierno de España no se puede reunir con un delincuente como él quien, además de prófugo de la Justicia está imputado en el Tribunal Supremo por los delitos de rebelión, sedición, malversación, prevaricación y desobediencia.

Además un forajido como Puigdemont carece de capacidad y credibilidad para dar consejos al Jefe del Estado, el Rey Felipe VI, quien hace unas semanas exigió al Gobierno de España que restaurara el orden constitucional que habían violado Puigdemont y sus secuaces y así se hizo con la aplicación del artículo 155 de la Constitución, que sigue vigente hasta que se forme un nuevo gobierno en Cataluña lo que no es tan fácil como se lo imagina Puigdemont. Y si a él o alguien de su entorno se le ha pasado por la cabeza la idea de que ser diputado electo lo deja fuera del alcance de la Ley se equivoca.

Y vamos a ver como recogen sus actas de diputados y como actúan en el Parlament o en el nuevo gobierno los diputados electos presos o huidos de la Justicia porque está claro que su situación depende ante todo del Tribunal Supremo y si no renuncian a sus escaños puede incluso que los secesionistas no tengan votos suficientes para una investidura. Y ya ha dicho Domenech desde los Comunes y Podemos que nunca apoyarán a Puigdemont.

De manera que cuando se despierten Puigdemont de la ensoñación en la que vive y se tope con la realidad política y judicial entonces dejará de insultar y de decir tonterías. Y puede incluso que en ese momento descubra que Junqueras y ERC -a los que estuvo a punto de traicionar el 26-O no se fían de él y puede que incluso no acepten la vía unilateral de la fallida República que es a lo que, en su locura temporal, juega Puigdemont con ayuda de la CUP. E incluso en su partido el PDeCAT ya se escuchan voces contra la unilateralidad.

De manera que mucho cuidado con el resultado del 21-D porque no va a ser fácil constituir un gobierno estable y cohesionado y menos aún que ofrezca confianza y seguridad jurídica para facilitar la recuperación económica y del empleo en territorio catalán. Es decir en este enredo todavía queda mucho por desenredar, y mientras tanto 155 y luego ya se verá.