Triunfo de Arrimadas y regreso de Puigdemont

Las elecciones catalanas las ha ganado brillantemente Inés Arrimadas, pero el problema catalán continúa porque un enloquecido Puigdemont, que no cesa de mentir a propios y extraños, ha declarado sin decir la verdad que ‘la república catalana ha derrotado a la monarquía del 155’.

Lo que es falso porque los votos españolistas (2.245.653, el 52,48 % han superado en casi 250.000 votos y cinco puntos a los sufragios secesionistas que sitúan en el 47,52 %). Lo que permite afirmar que la mayoría de los catalanes aprueban el 155 y rechazan la independencia de Cataluña.

Y eso es así diga lo que diga Puigdemont a quien, por violar la legalidad y huir de la Justicia le espera la prisión y por lo tanto no podrá volver a ser presidente de Cataluña. Aunque si es cierto que puede haber un Gobierno secesionista, lo que sería un desastre para la convivencia y la economía catalana que acabará por hundirse más de lo que está, siempre que ERC siga por la senda de la independencia unilateral lo que aún está por ver.

Por todo ello se puede decir elecciones catalanas han ofrecido un reparto salomónico y maquiavélico de los votos, los escaños y el poder entre los bloques mayoritarios de españolistas y soberanistas.

Pero mientras Puigdemont disparata en Bruselas tenemos que subrayar la espectacular victoria de Arrimadas y C’s en Cataluña (37 escaños, 12 más de los que tenían), lo que constituye un acontecimiento histórico. Porque en esa Autonomía nunca un partido del centro liberal y constitucional había ganado las elecciones catalanas en votos y escaños. Y eso acaba de ocurrir a pesar que la ley Electoral mejora a los nacionalistas en Lérida y Gerona.

Y han sido el liderazgo brillante y moderado de Arrimadas y la coherencia de C’s en defensa de la legalidad (exigiendo el artículo 155 desde primeros días de septiembre) y de la democracia lo que les ha llevado a la victoria.

Lo que no hizo Iceta en el PSC desde su sospechosa ambigüedad pidiendo indultos para los golpistas y coqueteando con ERC, a pesar de la importante ayuda que ha recibido de Josep Borrell. Victoria muy merecida, pues, de C’s que a buen seguro tendrá consecuencias en toda España en menoscabo del PP, PSOE y también de Podemos que perderán su puesto de tercera fuerza política nacional.

En el flanco soberanista ha sido el prófugo Puigdemont quien finalmente dio la campanada alzándose con el segundo puesto y 34 escaños, dos más que ERC, y lo que ha provocado la decepción del preso Junqueras que creyó tener la victoria al alcance de su mano y que ha quedado en un incómodo tercer lugar con 32 escaños.

Lo que le permitiría a Puigdemont ser investido presidente -si no ingresa en prisión como es preceptivo- con los votos de ERC y la CUP (los que se han quedado en 4 escaños tras perder 6), y además sin la necesidad de ayuda de los Comunes de Iglesias y Colau que pierden 3 escaños y se quedan con 8 que no les sirven, como ellos esperaban, de llave para formar el nuevo Gobierno catalán.

El gran perdedor de las elecciones ha sido el PP de Albiol, Soraya y Rajoy. El PP catalán se ha hundido (de 11 a 3 escaños y sin grupo parlamentario como la CUP) víctima del pésimo liderazgo de Albiol, de su agresividad y de los continuos errores del Gobierno de Rajoy en la política catalana. Por ello resulta de todo punto reprochable que Albiol en vez de reconocer sus errores y los del Gobierno de Rajoy y su delegada Soraya, le haya lanzado reproches a C’s que son los indiscutibles triunfadores de la noche electoral.

A la que le esperan días muy complejos de gestionar porque el problema de Cataluña continúa y porque la situación económica y social de esta parte de España va a empeorar de manera exponencial. Y no han de pasar muchos días y semanas para que todo esto se pueda comprobar.