Arrimadas la gran esperanza; Iceta no es de fiar

Inés Arrimadas la candidata de C’s a la presidencia de la Generalitat es la gran esperanza democrática, españolista y constitucional para derrotar a los partidos soberanistas (PDeCAT, ERC y CUP) y provocar un cambio histórico y definitivo en Cataluña en las elecciones autonómicas que hoy se celebran en dicha Comunidad Autónoma.

No hay más opción que Arrimadas en el bloque españolista y así lo anuncian todo los sondeos electorales que presagian una caída importante del PP en beneficio del ‘voto útil’ de Arrimadas y una mejora del PSC pero en el cuarto lugar y por detrás de C’s, ERC y PDeCAT.

Además, como ya dijo Albert Rivera, el líder del PSC Miquel Iceta ‘no es de fiar’. Quedó claro cuando comenzó el golpe de Estado catalán en los días 6 y 7 de septiembre e Iceta pedía negociaciones con los golpistas. Luego se opuso a la aplicación del 155, pidió libertad y el indulto para los golpistas que fueron encarcelados, criticó a la Justicia española, se negó a asistir a la primera de las grandes manifestaciones españolistas y participó en la segunda porque lo llevó de una oreja Josep Borrell.

Borrell sí es de fiar y es el líder necesario del PSC o incluso del PSOE a nivel nacional porque es un político de altísimo nivel y uno de los pocos que han dado en Cataluña la batalla por ‘la verdad’. Pero Iceta no es de fiar y no es catalanista sino nacionalista tirando a soberanista, por más que ahora se ha disfrazado con la bandera de España, con la que oculta su confuso proyecto federal y plurinacional.

En cuanto al PP, Albiol es víctima de los graves errores de la Moncloa y del Gobierno en todo el proceso catalán. Rajoy llegó tarde al desafío y al 155 que debió imponer el día 8 de septiembre. Además hizo una pésima gestión del referéndum del 1-O y fracasó de estrepitosa manera en la comunicación dentro y fuera de España, sin llevar iniciativa política que siempre estuvo del lado de los golpistas. Y además de no exigir al TC que suspendiera el 8 de septiembre al Govern y a Forcadell  por desobediencia al Tribunal, ahora y para colmo la vice Soraya presume de que fue quien Rajoy ha descabezado al PDeCAT y a ERC como si la Justicia fuera de su exclusiva propiedad.

Frente a todo esto y frente al caos y la cobardía soberanista de Puigdemont y Junqueras, los que todavía no han afirmado: ‘sí fuimos nosotros los que preparamos y aprobamos la declaración de independencia de Cataluña’, Ciudadanos fue el único partido que dio la cara y exigió el 155 a primeros septiembre. El que denunció todos y cada unos de los abusos e ilegalidades golpistas, el que peleó en el Parlament con recursos y discursos (mientras Iceta tocaba el violón) espectaculares de Arrimadas en la Cámara, y C’s fue  el partido que se lanzó a la reconquista de la calle con las manifestaciones españolistas de Barcelona mientras el PSC se ponía de perfil.

A los padres de Rivera le han llenado de infames pintadas su comercio, y a Arrimadas le han llamado fascista, puta y le han pedido que se vaya de Cataluña a Andalucía. Y ha sufrido infames ataques en las redes sociales y la discriminación y maltrato de TV3, y del resto de los medios soberanistas.

Y por todo esto y por la solidez y valentía de su liderazgo y discurso político hoy merece ganar estas elecciones del 21-D. Y si no las gana en escaños, por causa de los trucos pro nacionalistas de la Ley electoral catalana, estaría muy bien que Arrimadas al menos ganara en votos y ella se convirtiera en la paladín y candidata a la presidencia de la Generalitat.

Y resulta un sarcasmo escuchar al inefable y poco fiable Iceta cuando dice que, aunque el PSC quede en cuarto lugar, él es quien debe gobernar, lo que resulta una broma de mal gusto. Porque si Arrimadas es la última Jedi de la batalla catalana y constitucional Iceta está bajo la tentación del lado oscuro del soberanismo catalán que está muy dividido incluso en el PDeCAT y entre estos y ERC por la megalomanía de Puigdemont que ya veremos esta noche como les va.

Aunque esperamos que hoy se alcance el récord de participación y que el voto españolista y constitucional supere en su conjunto al soberanista para de esa manera poner al proceso independentista un punto y final.