Cataluña: victoria españolista y elecciones en 2018

Las últimas encuestas sobre las elecciones catalanas del próximo 21-D anuncian la posible victoria en votos de Ciudadanos, bajo el liderazgo de Inés Arrimadas, la mayoría de votos españolistas y un posible empate en escaños entre uno y otro bloque. Lo que podría dar a En Comú Podem la llave para la formación de un Gobierno pro independentista.

Un resultado así supondría un rotundo fracaso de los promotores de la independencia de Cataluña, la que fracasó y no se convirtió en realidad. Porque si el flanco españolista gana en votos -desmintiendo así el falso resultado del referéndum del 1-O- se podrá decir que la mayoría de los catalanes aprueba la aplicación del artículo 155 de la Constitución, la destitución del Gobierno de Puigdemont y el regreso a la legalidad.

Además, si Arrimadas logra que C’s sea el partido más votado ello será un acontecimiento histórico porque nunca un partido españolista triunfó en las elecciones catalanas desde el inicio de la Transición.

Ahora bien, C’s puede ganar en votos pero no en escaños (por causa del reparto no proporcional de escaños en las provincias catalanas, para favorecer al nacionalismo), lo que dificultará la formación de Gobierno al flanco españolista y podría favorecer a los secesionistas si la coalición En Comú Podem (de Iglesias y Colau) apuesta por ERC.

Pero ese Gobierno, que necesitaría apoyos o abstenciones del PDeCAT y la CUP, no sería estable y aumentaría la crisis y la desconfianza económica en Cataluña ofreciendo un panorama desolador y la definitiva indignación de las clases medias, el comercio, el turismo y de las empresas que allí queden. Y ello provocará unas nuevas elecciones en el otoño de 2018. Y, ese caso, la alternancia al nacionalismo secesionista podría convertirse en una realidad.

La que sí parece clara es la debacle del independentismo y el horizonte penal de sus promotores -ayer Iceta retiró su demencial petición de indultos- al tiempo que los nuevos gobernantes que emergen de los comicios del 21-D (si es que alguien logra formar gobierno) ya saben que nadie en el Estado va a consentir que se vuelvan a pisar, ni por asomo, las rayas rojas de la Ley porque si eso ocurriera el 155 volverá y los autores pasarán de inmediato a disposición judicial.

Naturalmente, para que estos escenarios se conviertan el 21-D en realidad es necesaria una excepcionalmente alta participación electoral. Lo que en teoría debería favorecer el voto españolista de Cataluña en pos del regreso al ‘seny’ del que habla Arrimadas y a la normalidad democrática y legal.