Blog de Pablo Sebastián. Presidente y fundador del diario de internet Republica.com

Victoria de Arrimadas y Junqueras en prisión

Jordis

La encuesta del CIS sobre las elecciones catalanas anuncia la derrota de los independentistas en votos y escaños, y el posible e histórico triunfo de C’s en Cataluña lo que, al margen de los pactos para formar gobierno, supondrá -si esto se confirma el 21-D- una enorme derrota de los independentistas en todos los frentes.

Sobre todo ahora que el Tribunal Supremo ha decidido mantener en prisión preventiva al núcleo duro del golpe de Estado donde están Junqueras, Forn, los Jordis (Sánchez y Cruixart) y Puigdemont que sigue fugado y a expensas de lo que decida la Justicia belga el próximo día 14.

De lo que se deduce que todos los golpistas, incluidos Forcadell, Romeva y los que han salido de prisión, volverán a la cárcel cuando se celebre y acabe el juicio oral. Porque los autos del magistrado Pablo Llarena del Supremo y de la juez Carmen Lamela de la Audiencia Nacional no dejan lugar a dudas sobre el alcance y la gravedad de los delitos criminales que se les imputa y de las pruebas que ya están al alcance de la Justicia.

De manera que pase lo que pase en los comicios del 21-D, Junqueras, Forn y los Jordis, el núcleo duro (con Puigdemont) del golpe de Estado catalán seguirán en prisión. Y ya veremos hasta cuándo y si hasta el inicio del juicio oral. Porque la fuga de Puigdemont es un precedente importante y estaba claro que los jefes del golpe- con sus precedentes de violencia y violación continúa de la legalidad, a lo que alude el magistrado Llanera- iban a insistir en su empeño secesionista porque además no ofrecieron muestra alguna de arrepentimiento o rectificación de su comportamiento durante las que fueron sus últimas declaraciones ante el magistrado del Supremo.

Y con esta decisión del magistrado Llarena ya saben los que serán futuros gobernantes de Cataluña tras las elecciones del 21-D lo que les aguarda en la Justicia si alguien vuelve a pisar la raya de la Ley, porque quedó claro que la Justicia no consentirá ningún delito o intento de burla o de manipulación de la legalidad y del marco constitucional.

Bien hecho por el magistrado Llarena del Supremo. Su decisión de mantener en prisión preventiva a los principales responsables del golpe de Estado del pasado 27 de octubre -el otro responsable es Puigdemont y asistió ayer en Bruselas a su juicio de extradición- es justa y constituye la respuesta que merecen quienes el pasado viernes pretendieron que el magistrado, ante el riesgo de reiteración de los graves delitos que se les imputan, se conformara con el simple acatamiento con disimulo del artículo 155 de la Constitución.

Da la impresión que Junqueras estaba convencido de que su salida de la cárcel y la del resto de los presos golpistas era imparable después de la unión (que el consideró premeditada) de los procedimientos judiciales del golpe en el Tribunal Supremo, la salida de Forcadell y los rumores sobre si el Gobierno de Rajoy quería sacar de la prisión de los autores del golpe antes del inicio de la campaña electoral, que comenzó noche con furia y lamentos por doquier de los partidos secesionistas.

Que van camino de un gran fracaso político si pierden las elecciones del 21-D en votos y Arrimadas resulta la vencedora de los comicios -aunque con la ayuda de Podemos los secesionistas puedan formar gobierno, vigilado por el 155 y la Justicia-, porque no habrá independencia, ni referéndum.

Ni van a salir de la prisión (donde acabará Puigdemont) todos y cada uno de los responsables del golpe catalán. Han arruinado Cataluña y han roto la convivencia ciudadana y familiar en esa Comunidad donde empezará el fin del adoctrinamiento y del odio como asignatura de las escuelas y el fin de la propaganda golpista de TV3 y medios afines, financiados por la cara oculta del poder económico catalán. Y porque el horizonte de la independencia va a desaparecer por muchos años como algo posible viable en España y en la Unión Europea. Algo que estaba a la vista de los golpistas y que se negaron a mirar huyendo de la realidad.

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