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Junqueras desafía al Supremo

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Oriol Junqueras se ha mofado del Tribunal Supremo, del magistrado Llarena y de la Fiscalía al negarse a declarar sobre el golpe de Estado catalán para tan solo decir, con la boca chica, que acepta -qué otra cosa podría hacer- la aplicación del artículo 155 de la Constitución. Como consecuencia de está actitud el fiscal del Supremo ha pedido al juez instructor que Junqueras y los ex consejeros que le han imitado en sus declaraciones ante el juez sigan en prisión preventiva.

Y hace bien el fiscal y haría mal el magistrado Llarena en conceder a estos imputados la libertad condicional con fianza porque Junqueras, el que fuera vice presidente de la Generalitat fue también el co líder de la ‘organización criminal’ -así la definió la juez Lamela- que preparó el golpe de Estado en Cataluña, violando la legalidad, el Estatuto y la Constitución.

Golpe que concluyó con la aprobación en el Parlament, el pasado 27 de octubre, de la declaración de puesta en marcha de la independencia de Cataluña, tal y como lo reconoció el propio Junqueras en un artículo que, días después, publicó en el New York Times.

Sería un error y un escándalo mayúsculo que en estas circunstancias y  siguiendo ‘presuntas y sospechosas’ instrucciones políticas el magistrado Llarena pusiera en libertad a Junqueras y sus adjuntos, porque ninguno de ellos está imputado de desacato al 155 sino de reiterada desobediencia al Tribunal Constitucional, malversación, prevaricación, sedición y rebelión.

Y son sobre estos delitos y los hechos que los describe sobre los que ahora Junqueras y el resto de ex consejeros imputados tenían que declarar ante el juez y el fiscal, cosa que no han hecho. Y el motivo -negarse a declarar- por el que hace ahora un mes la juez Lamela de la Audiencia los envió a prisión con el acuerdo del fiscal.

Solo faltaba en esto de la crisis catalana que, además de subvertir el orden constitucional como lo denunció el Rey Felipe VI, y del daño causado a España en general y a Cataluña en particular, está banda de muy presuntos delincuentes (hay pruebas de ello) acabaran destrozando el prestigio del Tribunal Supremo y de la Justicia española si, finalmente, este magistrado Llarena los deja a todos en libertad tras haberse negado a declarar, varios de ellos, sobre los graves delitos que se le imputan.

Para empezar sorprende que Llarena no haya interrogado a fondo a todos los citados sobre la cuestión central del golpe de Estado, y para seguir es cierto que algunos de los interrogados si han respondido a las preguntas del juez, el fiscal y la acusación popular, por lo que podría ocurrir que Llarena decida, el próximo lunes cuando anuncie su decisión, poner en libertad a unos y mantener en prisión a otros.

Pero si los libera a todos empezando por Junqueras quedará la sospecha de una maquinación política en el Supremo para que todos ellos entren en la campaña electoral y para que la Justicia belga tenga en cuenta esta decisión a la hora de decidir sobre la extradición de Puigdemont.

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