El desconcierto vasco y menos España

PP, PSOE, Podemos y nacionalistas apoyan la reforma del nuevo concierto vasco que confirma y aumenta el dinero que el País Vasco recibe del Estado, a pesar de ser la segunda comunidad autónoma más rica de España, frente al que los vascos aportan a la solidaridad internacional regional que en este caso es inferior, en más de 300 millones de euros, de lo que reciben.

Se trata de un pago en dinero por parte del Gobierno de Rajoy al País Vasco a cambio de que el PNV les apruebe los Presupuestos Generales de 2018 y no abra en Euskadi un debate secesionista como el catalán. El PSOE se ha sumado a esa fiesta vasca -que provoca protestas por discriminación en sus federaciones de Andalucía, Valencia y Asturias- por los acuerdos que tienen con el PNV en Euskadi y en línea con el discurso federal y plurinacional de Pedro Sánchez.

Y Podemos y los nacionalistas se suman encantados al nuevo concierto porque ello significa menos España y más autonomía hacia los unos nuevos procesos de autodeterminación e independencia, como tarde o temprano se verá y no sólo en Cataluña (basta ver lo que está ocurriendo en Baleares con la inversión lingüística).

Solo Ciudadanos con Albert Rivera a la cabeza ha denunciado semejante e innoble operación del Gobierno de Rajoy de comprar con el dinero público su estabilidad política, al tiempo que se aumentan las diferencias regionales y que Euskadi elude colaborar con la solidaridad inter regional de España, a pesar que los españoles somos los principales clientes de sus empresas.

Y no conviene olvidar que fue precisamente la negativa de Rajoy a Artur Mas en 2012 a conceder a Cataluña un concierto fiscal como el vasco, lo que dio pie y alas al proceso secesionista catalán. Y se equivocan en la Moncloa si consideran que el nuevo regalo del Gobierno de Rajoy al de Urkullu alejará por mucho tiempo sus reivindicaciones nacionales.

Más bien al contrario. Porque probado está que toda descentralización en favor de las posiciones pro independentistas los nacionalistas las convierten en un escalón más para su independencia. Y si lo que reciben es mucho más dinero con mayor motivo porque lo invertirán en propaganda, medios y en educación para adoctrinar a los estudiantes contra España.

En suma lo ocurrido ahora en el País Vasco retumbará en Cataluña y otras Comunidades Autónomas que ya exigen más financiación para lo que sin duda constituye la base del despilfarro nacional y del clientelismo regional de los partidos gobernantes en esos territorios.

Y si el Gobierno de Rajoy avanza por ese camino, que apoya el PSOE, el resultado será el de menos solidaridad con las regiones más pobres de España, menos Estado y menos España. Exactamente todo lo contrario de lo que nos ha demostrado y enseña el desafío catalán.