Las elecciones y la economía (¡imbécil!)

La situación económica de Cataluña debe ser la cuestión principal a debatir en la campaña electoral de los comicios del 21 de diciembre. Sobre todo porque Cataluña se juega la quiebra y el hundimiento de su estabilidad si los independentistas ganaran las elecciones y estuvieran en condiciones de formar gobierno, aunque siempre bajo la vigilancia del artículo 155.

El dilema que se plantea a los catalanes es el del regreso a la normalidad, la legalidad, la vida democrática y la recuperación económica o el caos y la autodestrucción de la convivencia llevándose por delante la economía, el empleo, la fuga de empresas (ya son más de 2.000) y el fin de inversiones nacionales y extranjeras en territorio catalán.

Y esto que decimos no es para meter miedo o pedir el voto para los partidos españolistas como parecería lógico. Todo esto es sencillamente un simple recordatorio y recapitulación de lo que está ocurriendo y de lo que puede pasar. La alternativa es muy sencilla: o democracia o quiebra.

No hay más que ver que los secesionistas ya no hablan de independencia (saben que es imposible, inviable y delictiva) sino de sus ‘presos políticos’ que en realidad son unos políticos golpistas y delincuentes y por eso están en prisión.

Pero antes de llegar a los debates electorales en el lado secesionista ya ha comenzado el baile de las alianzas donde la ERC del preso Junqueras está intentando ir solos y por su cuenta porque están hartos de Puigdemont y del PDeCAT, que para ellos ya no son de fiar como se demostró el jueves de marras cuando Puigdemont estuvo a punto de convocar elecciones y desde ERC le llamaron Judas y traidor.

Además en ERC saben que pueden ganar estas elecciones y no quieren compartir el triunfo. Mientras que Artur Más y Puigdemont ahora imploran la formación de una lista única a sabiendas que su partido el PDeCAT será la cuarta fuerza política detrás de ERC, C’s y PSC.

Pero ERC se sacude las presiones de Mas y Puigdemont diciendo que en ese presunto frente secesionista o de lista única deberían estar todos: ERC, PDeCAT, CUP, Podemos, En Comú, la ANC y Omnium.

Es decir el aquelarre al completo, con todos los implicados en el golpe de Estado más Iglesias y Colau. Lo que de producirse ya veríamos qué efectos tiene en Cataluña y también en toda España porque ese entusiasmo de Iglesias por Junqueras y Puigdemont está hundiendo a Podemos en todas las encuestas electorales del conjunto de España, donde los seguidores de Iglesias figuran en cuarto lugar por detrás de Ciudadanos.

De manera que ya veremos qué hacen PDeCAT -que lo tiene muy mal y con el zascandil de Puigdemont, de prófugo por Bélgica- y sus presuntos socios de ERC que además saben que muchos votantes del nacionalismo liberal y conservador ya no seguirán los pasos erráticos y demenciales de Artur Más.

Y que no se equivoquen los analistas acomplejados porque el hecho de que estén en la cárcel Junqueras y otros siete consejeros, más los ‘Jordis’, nada le va a afectar al voto españolista. Al contrario, mas grave hubiera sido que los golpistas hubieran salido en libertad de la Audiencia Nacional y con aires de ganadores de su pulso al Estado.

O sea, regresemos a la realidad y recuperemos el lema que dominaba el cuartel electoral de Bill Clinton durante su primera campaña presidencial: ‘¡La economía, imbécil!’ Pues eso es, hay que hablar sobre todo de la economía y del bienestar social. La independencia ya fracasó y dejó al descubierto sus ruinosas mentiras. Y la economía, la calidad de la vida y el dinero son cuestiones fundamentales para la mayoría del pueblo catalán.