Puigdemont, el fugitivo

Vamos a ver qué tal juega al escondite Puigdemont -como lo hizo durante su fuga de Barcelona a Bruselas- cuando el próximo jueves día 2 le esté esperando la juez de la Audiencia Nacional que instruye la querella que, por rebelión, sedición y malversación, presentó el Fiscal General contra el ex presidente catalán y sus ex consejeros, cinco de los cuales se encuentran fuera de España.

Y vamos a ver si Puigdemont acude a Madrid o si, como anunció en Bruselas, no irá a la Audiencia Nacional porque considera que no tiene ‘garantías’. En cuyo caso la juez deberá dictar orden de caza y captura en España y en el territorio de la UE para ser detenido y traído España por la policía o la Interpol.

Ya se han acabado los jueguecitos y la ridícula importancia que se da este personaje y más que presunto delincuente que es Puigdemont. Y ahora les toca a él, al ruinoso Junqueras y los que fueron sus consejeros presentarse ante la juez. Y ¿huirá Puigdemont dejando al resto de sus ex consejeros que están en Barcelona en la estacada y subrayando con su actitud el riesgo de fuga?

Los días 2 y 3 están citados a declarar en la Audiencia y Tribunal Supremo los 20 principales actores del golpe de Estado que se inició el pasado día 6 de septiembre y se culminó el viernes con la declaración de independencia, tal y como lo ha reconocido por primera vez, y en Bruselas, Puigdemont. El que afirmó, como la zorra ante las uvas, que no pensaba pedir asilo político en Bélgica. Aunque en realidad no lo solicitó porque su asesor belga, un especialista en esos casos, le advirtió que no lo intentara porque no se lo iban a conceder.

También declaró Puigdemont que acepta las elecciones convocadas por el Gobierno español en Cataluña porque, como en lo del asilo, no tiene mas remedio a pesar que él no las había querido convocar.

Y para colmo este fugitivo le pide al Gobierno que acate el resultado de los comicios del 21-D lo que es una obviedad. Pero lo que está claro es que el Gobierno y el Estado lo único que nunca acatarán es que nadie en Cataluña vuelva a pisar la raya de la legalidad y si lo hace o alguien lo intenta sufrirá la aplicación del artículo 155 como es preceptivo, camino de la vía judicial.

En cuanto a la pintoresca estrategia de Puigdemont de mantener a la mitad de su gobierno fantasma, ya cesado, en Bruselas y otra mitad en Barcelona (y todos ellos sin funciones, infraestructura ni capacidad de tomar una sola decisión) tenemos que decir que esa ‘dolorosa separación’ de compinches la solucionará la semana próxima la jueza Carmen Lamela en la Audiencia Nacional. Y si no llegan todos al unísono poco a poco la policía los traerá.

Puigdemont pasará a la Historia como un delincuente y un cobarde (Macía  y Companys no huyeron de Cataluña) y como autor de un golpe de Estado pintoresco y dañino–que ha roto la convivencia y arruinado Cataluña-  y por el que debe pagar un alto precio ante la Justicia por violar la Ley, la Constitución y el Estatuto (todo eso de lo que no habló en Bruselas) por más que se disfrace, en pleno Halloween, de víctima del Estado español.

Pero ahora su escapada llegará a su final -si es que el CNI acierta por una vez- y por fin disfrutará de esa máxima judicial de ‘Dura Lex Sed Lex’.

Y que se cuiden mucho los ‘apaciguadores’ de la Moncloa y del PSOE de no frenar o amortiguar –con argumentos electorales espúreos- la acción de los fiscales y jueces porque los españoles no lo consentirían. Y porque si alguien pisa semejante freno o el Gobierno pone una marcha atrás ello le daría alas a los golpistas y el Estado quedaría humillado y en debilidad.