Querella y fuga de Puigdemont

Puigdemont ha dinamitado la convivencia, arruinado la Autonomía, ha declarado la independencia, entregado la Generalitat y el Parlament al Gobierno de España tras la aplicación del 155 y después se fugado y anda escondido en Bélgica, con cinco ex consejeros y con la intención de pedir asilo político con el asesoramiento de un abogado belga que hace tiempo defendió a varios etarras.

La fuga de Puigdemont, horas después de declarar la independencia, ha coincidido con la querella que el Fiscal General del Estado ha presentado ante la Audiencia Nacional contra Puigdemont, Junqueras y ex consejeros del govern a los que acusa de delitos de rebelión, sedición y malversación, entre otros.

Igualmente la Fiscalía presentó ayer ante el Tribunal Supremo -por motivos de aforamiento- otra querella por similares delitos contra la presidenta del Parlament Forcadell y los miembros de la Mesa de la Cámara que la habían secundado en sus decisiones. Asimismo, la Fiscalía pide a ambos tribunales que citen a declarar con urgencia a todos los acusados.

Precisamente en previsión de estas querellas Puigdemont y sus compinches se han dado a la fuga porque saben que sus delitos son flagrantes y que su entrada en prisión -a igual que ocurrió con los ‘Jordis’- podría ser inmediata, máxime después de la fuga a Bélgica que acaban de emprender y que muy probablemente pronto se acabará.

Una fuga que en todo caso ha sorprendido al Gobierno de Rajoy y parece que al CNI (que no da ni una) porque aunque Puigdemont y sus amigos son libres -por ahora- de viajar donde quiera el Ejecutivo pudo denunciarlo ante la opinión pública. E incluso ahora permanece callado con desconcierto y moviendo tardíos contactos con Bélgica (algo puede hacer también el Rey Felipe VI con el monarca belga). Y, de momento, perdiendo la iniciativa -por enésima vez- ante los medios de comunicación.

Naturalmente la fuga y carrera de Puigdemont -‘como pollo sin cabeza’- se ha interpretado en los ambientes del independentismo y del nacionalismo catalán como una cobardía y una traición a sus compañeros con un ‘ahí os quedáis’, especialmente frente a los que no han huido y deben comparecer ante la Justicia.

Asimismo, Puigdemont, Junqueras y demás ex consejeros del Govern así como la presidenta del Parlament, Forcadell, han acatado sin resistencia la ocupación de la Generalitat por el Gobierno de España, la disolución del Parlament y la convocatoria de elecciones para el 21 de diciembre, lo que supone el reconocimiento de la autoridad del Estado en contra de lo que habían anunciado semanas atrás.

Lo que demuestra que todos los temores que rodeaban la aplicación del artículo 155 de la Constitución se han diluido, por lo que se evidencia que el Gobierno y el PSOE debieron aplicarlo el pasado 7 de septiembre, cuando en el Parlament se aprobaron las leyes de referéndum y ruptura con España.

De manera que a la espera de que los tribunales admitan las querellas de la Fiscalía y citen a declarar a los 20 imputados, y de que se aclare la fuga de Puigdemont y sus ex consejeros -por cierto ¿con qué dinero se pagan todos los gastos de esta fuga?-, todo apunta a que la normalidad democrática y la legalidad empiezan a regresar a Cataluña (y La Bolsa lo celebra).

Mientras tanto los partidos catalanes se preparan para las elecciones del 21-D. Una cita sin duda crucial en la que las grandes mentiras, fracasos y fuga de Puigdemont ocuparán un destacado lugar así como el inicio de todas las actuaciones judiciales que están a punto de comenzar.