Blog de Pablo Sebastián. Presidente y fundador del diario de internet Republica.com

El 155 es para restaurar la legalidad en Cataluña

Rajoy

Que nadie se lleve a engaño porque la aprobada por el Consejo de Ministros aplicación del artículo 155 de la Constitución en Cataluña tiene como primer y principal objetivo el restaurar la legalidad. Pero no es para que Puigdemont -como pretenden algunos- convoque las elecciones y permanezca al frente de la Generalitat. Primero el orden constitucional y luego habrá elecciones.

Decimos esto porque la respuesta de Puigdemont a la decisión del Gobierno de activar el artículo 155 ha sido -además de una soflama ridícula- un nuevo acto de cobardía porque sigue sin confirmar ni anunciar la independencia de Cataluña.

De lo que se desprende que Puigdemont está asustado y no es capaz de hablar claro ante sus seguidores secesionistas -a los que tiene todo el día de paseo por las calles- y a los que solo les ha anunciado la convocatoria de un pleno del Parlament para debatir la situación política actual y luego ‘actuar en consecuencia’, pero sin mencionar la independencia de Cataluña.

Lo que es una penosa manera de pedir socorro mientras desde el PDeCAT se sugiere a Puigdemont que adelante elecciones sin la previa declaración de la independencia (‘para salvar la Generalitat’ dicen). Un atajo este que de ninguna manera debe aceptar el Gobierno de porque como lo anunció ayer Rajoy la aplicación del artículo 155 es para restaurar la legalidad.

No en vano el cáncer del golpe de Estado de Puigdemont ha invadido la totalidad del cuerpo institucional de Cataluña y solo tiene cura si se extirpa con la cirugía del artículo 155 que incluye el cese de Puigdemont y de su Gobierno y el control del Parlament. Y, una vez restaurada la legalidad, se convocarán en el plazo de seis meses elecciones catalanas con todas las garantías democráticas.

Ahora bien si Puigdemont, que se encuentra acorralado, decide disolver el Parlament y convocar elecciones autonómicas ‘plebiscitarias’ para seguir en la Generalitat aunque aplace la declaración de independencia, en ese caso la burla al Estado continuará. Y el golpe de Estado seguirá en vigor a igual que las leyes -suspendidas por el TC- de referéndum y Transitoriedad y los golpistas permanecerán en sus cargos con el control de los Mossos, TV3 y destruyendo el tejido económico y social catalán.

Y si el eventual adelanto electoral de Puigdemont provocara el desistimiento de Rajoy, del PSOE y C’s y la suspensión de la aplicación del artículo 155 -que deberá ser aprobado en el Senado el viernes 27-, semejante retroceso no permitiría la restauración del orden constitucional como lo exigió el Rey Felipe VI y los golpistas catalanes seguirían en el poder. Con la intención, añadida, de lograr en unos comicios catalanes ‘plebiscitarios’ -como si de un referéndum legal se tratara- una nueva legitimidad para proclamar la independencia.

Por todo ello y una vez dado el paso del 155 el Gobierno de Rajoy, el PSOE y C’s deben llegar hasta el final sin dilaciones de ningún tipo (¡cuidado con el PSC!) porque el 155 no se activa para que Puigdemont convoque elecciones sino para restaurar el orden constitucional.

La otra alternativa que tiene Puigdemont es rebelarse contra el 155. Y en ese caso buscar el enfrentamiento directo con el Estado negándose al abandonó de sus cargos y atrincherándose en la Generalitat para provocar la respuesta del Estado que sin duda llegará.

En todo caso, si Puigdemont no se atreve como parece a declarar de una vez  la independencia sus seguidores secesionistas se revolverán contra él, y ese sería el momento en el que el Gobierno deberá apretar el acelerador del 155 para llegar hasta el final, recuperar la legalidad y poner a disposición de la Justicia a todos los golpistas. Porque esa será la única manera de recuperar la legalidad y la normalidad en el territorio catalán.

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