CaixaBank y Sabadell se van de Cataluña

Los Consejos de Administración del Banco Sabadell, primero, y hoy el de CaixaBank, acuerdan abandonar sus respectivas sedes sociales en Cataluña y trasladarlas, respectivamente, a Alicante y Palma de Mallorca ante la deriva independentista del Gobierno de la Generalitat, y el rechazo frontal y mayoritario que ellos está generando en Cataluña y toda España.

Imaginamos que no ha sido fácil la decisión acordada por los primeros gestores de ambas entidades financieras catalanas, Isidre Fainé y Josep Oliú, por el vuelto histórico que supone para sus respectivas entidades y la trascendencia y lectura política que incluye este cambio de sedes. Lo que por otra parte confirma el compromiso de estos bancos con España, la Ley y la Democracia, y constituye una decisión obligada en la defensa de las propias entidades, sus accionistas y clientes.

Y lo que también incluye un mensaje claro de rechazo a la actuación de las autoridades secesionistas catalanas y otro clarificador al conjunto del pueblo catalán, porque desmonta una de las grandes mentiras de los golpistas en la decían que la independencia catalana no tendría consecuencias económicas negativas para su país. Pues ahí está el rosario de empresas que se han ido y están a punto de marcharse de Cataluña, como ahora ya están a punto de hacerlo CaixaBank y Sabadell.

La decisión de ambos bancos, que en los últimos días han sufrido retiradas importantes de depósitos de particulares (más incluso que durante la guerra del Cava), empresas e instituciones, tiene como su objetivo prioritario el tranquilizar a clientes y accionistas ante esta situación, frenar la sangría de depósitos y ofrecer un marco de seguridad jurídica más estable frente al vacío legal de la pretendida independencia.

Y también frente a la incertidumbre y riesgo de enfrentamientos que pueden llegar a  producirse en Cataluña si Puigdemont declara la independencia y el Estado responde con la firmeza que exige la ruptura unilateral de la unidad de España.

Además CaixaBank y Sabadell saben que su decisión de cambio de sede está bien vista -y puede que recomendada- por el Banco Central Europeo (BCE), que sin duda estará muy preocupado por esta situación que afecta a los dos bancos catalanes y al sistema financiero español, como se ha visto en Bolsa que ha bajado y en la prima de riesgo de España, que ha vuelto a subir. Así como a la estabilidad económica y social de Cataluña y España tal y como lo advirtió el rey Felipe VI en su reciente discurso a la nación.

El reproche que se les puede hacer a los dos bancos, que ahora se van de Cataluña, y a sus máximos gestores es el exceso de optimismo con el que en los últimos años y meses vieron avanzar el proceso independentista, en la creencia de que nunca se llegaría a esta situación. Pero la realidad prueba ahora que esos análisis fueron erróneos, y que el discurso del ‘diálogo’ no se puede promocionar ni proponer con quienes premeditadamente estaban y están dispuestos a romper la legalidad, la Constitución y el Estatuto catalán.

Vamos a ver cómo discurre la situación política, económica y financiera en los próximos días con la esperanza de que poco a poco se recupere el sosiego y la estabilidad. Lo que no será fácil ni inmediato, porque quienes se han subido al golpe de Estado tienen muy difícil marcha atrás, y el Gobierno de España, asistido por la ley y la razón, no consentirá que el golpe triunfe, lo que anuncia nuevas y serias tensiones, y puede que enfrentamientos que los golpistas perderán camino de los Tribunales de Justicia donde muchos de ellos citados están.