Puigdemont ‘inviolable’

Mientras el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña asume al completo la investigación del referéndum del 1-O y ordena a las Fuerzas de Seguridad que impidan su celebración, y mientras Gobierno de Rajoy busca las urnas en las panaderías y los Mossos siguen jugando al ratón y al gato con la Generalitat y el ministerio de Interior, la Audiencia Nacional se ha declarado competente para investigar si hubo o no ‘sedición’ en las aglomeraciones de los pro independentistas de los pasados días en Barcelona.

Altercados en los que varios guardias civiles fueron ‘inmovilizados’ y sus vehículos destrozados cuando acudían a la consejería de Economía del Gobierno catalán para investigar varios presuntos delitos y siguiendo las instrucciones del juez y la fiscalía que instruían los hechos.

La tarea de la Audiencia es tan sencilla como sería la de adivinar el color del ‘caballo blanco de Santiago’. Porque al ‘tumulto’ flagrante -que se vio en toda España- se añadió la violencia lo que llevaría la sedición al delito de ‘rebelión’. Pero está claro que este Gobierno y su presunto aliado en la crisis catalana, el PSOE, no quieren aplicar a los golpistas y en plenitud el Código Penal, siguiendo así una norma no escrita y practicada en la Transición y con la que se han protegido a destacados delincuentes de alto rango político y económico del país.

Sin duda una práctica y consecuencia de la ‘no separación’ de los poderes del Estado (solo están separadas las funciones) que impera en España por vía de hechos consumados y práctica política. Y en menoscabo del mandato constitucional donde se afirma que ‘todos somos iguales ante la ley’. Lo que no es verdad porque está claro que en ocasiones el Código Penal en España no se aplica a ciertos poderosos sino que se les excluye de manera selectiva  y discrecional lo que no es justo ni ‘proporcional’.

Y esto es lo que está ocurriendo en el golpe de Estado catalán con la no aplicación del Código Penal a quienes vulneran la Ley y violan y rompen la Constitucion. Y ha dicho Felipe González, que sabe mucho de eso de la aplicación discrecional del Código Penal, que él habría activado en Cataluña el artículo 155 de la Constitución y que ‘para eso está’, y tiene razón. Pero añadió González, y ahí erró, que no es partidario de utilizar la vía penal, con el argumento no confesado -como no lo confiesan Mariano Rajoy y Pedro Sánchez- de que incluye penas de prisión, no vaya a ser que Pablo Iglesias denuncie otra vez la existencia de ‘presos políticos’ en España.

O sea que los primeros gobernantes catalanes y sus colaboradores en el golpe de Estado no solo gozan de aforamientos sino que son ‘inviolables’ como el Jefe del Estado y están exentos de cualquier alto delito penal por muy claro y flagrante que sea. Y precisamente por ello y porque no se aplicó el Código Penal en la Consulta del 9-N hoy tenemos el referéndum del 1-O y en pocos años -‘a la tercera va la vencida’- la independencia de Cataluña.

Y al País Vasco, Galicia, Baleares y Canarias en la lista de espera.

Naturalmente el ‘desorden público’ que nos anuncian los Mossos para el   domingo y que ellos tendrán que impedir en colaboración con la Policía y la Guardia Civil, será otra prueba de la ‘sedición’ o de ‘rebelión’ (en el caso de violencia) a tener en cuenta por la Audiencia Nacional.

La que ya tiene a su alcance, en el Govern de Puigdemont y en la Mesa de Forcadell, a todos los inductores y autores de esta situación. Los mismos a los que, a pesar de su continua desobediencia al Tribunal Constitucional, se ha negado a suspender en sus funciones el TC con el mismo argumento ‘proporcional’ con el que se les exime de serios delitos del Código Penal. Y los mismos que desde las instituciones que el Estado tiene en Cataluña hoy están alentando el referéndum ilegal y los altercados del 1-O como pronto se verá.

De esa manera Puigdemont podrá proclamar en los días venideros desde el balcón y la presidencia de la Generalitat la Independencia de Cataluña, en vez de hacerlo desde su casa o desde un bar como un ciudadano más. No en vano el personaje lleva tiempo desafiando a la Justicia y al TC desde el convencimiento de su inviolabilidad.