Podemos empieza a rectificar

Pablo Iglesias empieza a rectificar su posición de apoyo a los golpistas del referéndum del 1-O y ahora anuncia que Podemos se opone al tramo final del proceso independentista, donde se incluye la ‘Declaración Unilateral de la Independencia’ (Dui) de Cataluña por el presidente Carles Puigdemont tras la celebración del referéndum del domingo y al margen de lo que ocurra y los resultados del mismo.

Hace bien Podemos y mejor haría en profundizar en su rectificación porque no se puede trocear la soberanía nacional española (ni la de ningún otro país democrático), como no se puede violar la legalidad sin consecuencias. Ni culpar a otros, aunque esos otros sean el Gobierno de Rajoy (quien está en el poder porque Iglesias se opuso a la investidura de Sánchez) porque en la crisis catalana el único culpable del desafío secesionista catalán se llama Puigdemont y comparte sus responsabilidades con quienes le acompañan desde el PDeCAT, ERC y la CUP.

Y ahora Iglesias empieza a repartir culpas entre Rajoy y Puigdemont porque Podemos empieza a ver el rechazo que está recibiendo en toda España su alineamiento con los golpistas. El lamentable incidente de Zaragoza donde un indecente grupo de fachas acosaron la Asamblea de cargos de Podemos ha tenido, al margen de tan inadmisible comportamiento, una lectura política y ha coincido con la marcha atrás de Podemos en la Declaración Unilateral de Independencia.

Nadie más que Puigdemont -al que vimos apesadumbrado y confuso en la entrevista de Jordi Évole- y sus aliados tienen culpa alguna en la violación de la Ley, el Estatut y la Constitución. Lo que incluye delitos consumados de los que los autores de este desafío frente al Estado tendrán que responder ante la Justicia como le ocurre ahora a Artur Mas por causa de sus actuaciones en la Consulta ilegal del 9-N.

Y hora es que Podemos deje de disculpar a delincuentes por su condición política, máxime cuando el ataque al Estado, la legalidad y a la unidad de España son asuntos -un golpe de Estado en toda regla- mucho más graves que la corrupción de los políticos del PP y de otros partidos, ahí incluida la de los altos dirigentes de Convergencia.

Los que ahora se disfrazan de PDeCAT y que son -en la compañía de otros prebostes de la burguesía catalana- los verdaderos inductores del golpe a los que se han sumado desde la izquierda ERC y la CUP y a los que siguen como colaboradores Podemos y En Comú con Iglesias y Colau a la cabeza.

Está claro que el domingo no habrá en Cataluña un referéndum homologable democráticamente ni legal y Puigdemont lo sabe pero de momento se niega a reconocer esa realidad como en su día la reconoció el lehendakari Ibarretxe y en vez de ir pensando en su dimisión -como hizo el vasco- Puigdemont se quiere justificar declarando la independencia de Cataluña, lo que sin duda le llevaría al delito de sedición o de rebelión si hay casos de violencia. En todo caso esa declaración unilateral de independencia la descartan en su propio partido PDeCAT y en Podemos la acaba de rechazar.