Merkel gana, la SPD cae y suben los ultras

La canciller Angela Merkel (CSU-CDU) ha vuelto a ganar las elecciones alemanas pero ha perdido un 9 % de sus votos y queda en el 32,5 %, en beneficio del partido de extrema derecha ‘Alternativa’ que supera el 13 % y se convierte en tercera fuerza política en el parlamento por detrás de los socialistas del SPD, que obtienen el peor resultado de su historia. Y que se sitúan en el 21 %, perdiendo 5 puntos que son los que recuperan los liberales hasta superar al 10 %, mientras los verdes y la izquierda radical empatan en torno al 9% de votos.

Merkel se convertirá por cuarta vez (allí no hay limitación de mandatos) en la canciller de Alemania pero esta vez no logrará embarcar a la SPD en una ‘gran coalición’ porque los socialistas están destrozados, perdieron el 20 % de los votos que tenían (un 25% y que ya eran pocos) por lo que la canciller deberá formar gobierno buscando acuerdos con los liberales y los verdes.

La victoria de Merkel tiene pues un lado amargo porque su partido obtuvo el peor resultado de los últimos años, perdiendo más del 23 % de sus votantes muchos de los cuales (se dice que hasta un millón) se pasaron a la extrema derecha de ‘Alternativa’, partido xenófobo y en algunos sitios pro nazi que entra con fuerza en el Bundestag, lo que nunca había ocurrido en Alemania desde el final de la segunda guerra mundial.

Merkel sigue al frente de Alemania (y Europa) y su principal adversario y líder de la SPD Martin Shultz se declara desolado y anuncia que no entrará en el Gobierno de Merkel porque considera que esa alianza está en el origen de la continua caída de los socialistas.

En realidad muy en línea con lo que ha ocurrido en Francia y España, lo que prueba que el problema de los partidos ‘socialdemócratas’ está en que se convirtieron en ‘social liberales’ lo que les impidió reaccionar bien (como les ocurrió a Hollande y Zapatero) ante los graves destrozos sociales de la crisis de 2008. Se quedaron en terreno de nadie y vieron crecer a su izquierda y su derecha formaciones populistas de izquierda radical y liberales moderados (Podemos y C’s en el caso español).

Está claro que los ataques del terrorismo islámico y la inmigración y llegada de refugiados de Siria a Alemania están entre las causas del renacer de la extrema derecha alemana y de su poderosa llegada al Bundestag, lo que sin duda preocupa a la Europa democrática. Máxime cuando en Francia sigue muy fuerte el Frente Nacional de Marine Le Pen y en Italia se despierta con cierto impulso un nuevo partido fascista que aspira a entrar en el Parlamento de Roma.

La Europa democrática está cambiando y perdiendo parte de sus valores tradicionales y sus modelos bipartidistas al tiempo que avanza hacia un horizonte nuevo e incierto donde se incluye la reaparición de los partidos extremistas lo que causa una gran preocupación. Su mejor escudo es sin embargo la Unión Europea como muy bien lo saben Merkel y Macon y ese reforzamiento y relanzamiento de la UE, ya sin el Reino Unido, deberá ser la primera meta política de la canciller.