Rajoy invita a la censura y arrasa a Robles

El inoportuno y por momentos lamentable debate del Congreso sobre la responsabilidad política del presidente Rajoy en la corrupción del PP lo resumió con gráfica expresión ese entrañable ‘Bigfoot’ de ERC que es Joan Tardá cuando concluyó: ‘de aquí nos vamos todos cabreados y Rajoy, que es más chulo que un ocho, fumándose un puro’.

Lo que dijo Tardá de Rajoy es cierto pero conviene añadir que el presidente se fue de la Cámara tan campante después de decirle a la Oposición que si quiere echarle de Moncloa que presente otra moción de censura; y también después de laminar sin piedad a la portavoz del Grupo Socialista Margarita Robles. La que en un alarde de cinismo solicitó la dimisión de Rajoy en nombre de Pedro Sánchez al tiempo declaraba que el PSOE es ‘un partido de Estado’ y que por ello apoyan a Rajoy en el desafío catalán.

No se puede sorber y soplar al mismo tiempo. Y es lo que hizo el PSOE con esta inoportuna –por el reciente atentado yihadista y el desafío catalán- comparecencia de Rajoy en el Congreso donde el Jefe de Ejecutivo se dio un plácido paseo por la Cámara usando el formato del debate y dejando en evidencia y desconcertados a los portavoces de la Oposición.

Donde el único que pronunció un discurso concreto y coherente con el objetivo del debate fue Pablo Iglesias con seis preguntas concretas a Rajoy en relación con su responsabilidad en la corrupción del PP que el presidente se negó a responder sin citar a Gürtel y evitando en todo momento la menor polémica con el desafío de Puigdemont.

Por su parte Albert Rivera acusó a Mariano Rajoy de incumplir el pacto de investidura de reformas y regeneración democrática que Rivera debió haber exigido antes y como condición previa a la aprobación de los Presupuestos de 2017. E igual debió hacer el PNV que a buenas horas se acuerda de la corrupción del PP.

En cuanto a PDeCAT, representado por Campuzano en el debate, debemos calificar de lamentable su intervención por criticar la corrupción del PP y reclamar respeto a la instituciones desde un partido plagado de corrupción que pretende a violentar la Constitución y el Estatut. Algo similar le ocurrió a Tardá cuando afirmó que se van de España por la corrupción, mientras ERC permanece en el gobierno de Puigdemont que marcado está por la corrupción del 3 % del PDeCAT.

Sin embargo el núcleo duro del debate estuvo en el cuerpo a cuerpo entre Rajoy y Robles que se estrenaba como la portavoz del Grupo Socialista a la que Rajoy sacudió de lo lindo -y encima dijo que por su bien para darle notoriedad- y que salió trasquilada y abrumada tras las invectivas de Rajoy, que la dejan en devaluada posición a la vez que prueban que la magistrada está muy verde para la política y liderar en el Congreso a la Oposición.

Mal arranque el de Robles, cara de circunstancias de Ábalos y sonrisa meliflua del ex portavoz  Antonio Hernando e imaginamos que de estupor de Sánchez ante el fiasco de Robles. Lo que era previsible una vez que el PSOE, embrujado por Iglesias, se ha metido en la ratonera del debate. Y porque sabido es como preparan en la Moncloa estos lances tirando de la hemeroteca de sus adversarios.

Y la de Margarita Robles era un regalo al PP por las que han sido en los últimos años sus declaraciones sobre: la presunción de inocencia, las responsabilidades políticas y la corrupción (incluida la del PSOE que ella obvió). Y no digamos sobre la presencia de Rajoy como testigo en la Audiencia Nacional a donde también ella –lo recordó Rajoy en la réplica- acudió de testigo en el juicio de Lasa y Zabala. El de la ‘cal viva’ que Iglesias usó en la investidura de Sánchez para negarle la presidencia del Gobierno.

Al final Rajoy ha vuelto a renacer de entre sus cenizas y permanece en la Moncloa gracias a: el ‘no’ de Iglesias a la investidura de Sánchez; la abstención del PSOE a su investidura; y los disparates de Puigdemont en Cataluña. El que subirá a Rajoy a los altares de la política nacional a nada que el presidente se arrime como debiera al toro del desafío catalán y le corte las dos orejas y el rabo como es su obligación. Y que se cuide Pedro Sánchez de no colaborar en la lidia porque su partido y los españoles no se lo perdonarán.

Otra cosa fue la absurda teoría de Rajoy sobre responsabilidades políticas que son políticas, personales y morales y no simplemente institucionales como pretende. O cuando separa la presidencia del Gobierno de la del PP que en él son la misma cosa. Y que Rajoy conocía de la corrupción de su partido y la doble contabilidad eso es cierto por más que lo haya negado en el Parlamento y la Audiencia Nacional.