Sánchez desaparecido e Iglesias con Junqueras

No le faltan motivos al PSOE y al resto de partidos de la Oposición para exigir la comparecencia de Rajoy en el pleno del Congreso para explicar la corrupción del PP, pero imponer ese debate en el momento preciso en el que  Puigdemont va a convocar el referéndum ilegal del 1-O no parece acertado y puede p que favorezca a Rajoy porque la prioridad nacional estará en el desafío catalán y el Presidente del Gobierno contará con el apoyo de los españoles para tomar las medidas oportunas en defensa, como declaró ayer, de la ‘soberanía nacional, la Constitución y la legalidad’.

Lo que dejará a la Oposición sumida en la disyuntiva y contradicción de por un lado censurar en la Cámara la responsabilidad política de Rajoy en los casos de corrupción del PP y por otro de tener que apoyar (si quieren) de manera simultánea al presidente Rajoy en defensa de la Constitución.

O ¿acaso piensa el secretario general del PSOE Pedro Sánchez negar a Rajoy el apoyo al Gobierno que ha prometido contra el referéndum ilegal y ponerse del lado de Puigdemont declarando que el referéndum carece de importancia legal, como lo afirmó su presidenta Cristina Narbona?

Sabida es la afición de Sánchez a desaparecer de la escena política y en delegar en sus colaboradores el protagonismo que le corresponde. Pero esta vez estamos ante uno de los más graves episodios de la Transición española y el líder del PSOE no puede estar ausente y menos aún evitar comprometerse con la defensa de la unidad nacional, la Constitución, la legalidad y el Estatut, todo lo que Puigdemont pretende derribar el 1-O.

Y cabe imaginar, a la vista de los silencios de Sánchez frente a las amenazas de Puigdemont, lo que piensan los más destacados dirigentes históricos de su partido empezando por Felipe González y otros actuales como Susana Díaz. De manera que vamos a ver lo que hace Sánchez cuando Puigdemont desentierre el ‘hacha de guerra’ con la convocatoria del referéndum.

Quien ya sabemos que no hará nada es Pablo Iglesias porque ya sabemos que está a favor del referéndum del 1-O y que se ha reunido en secreto con el vicepresidente catalán y líder de ERC Oriol Junqueras no sabemos para qué. Un Iglesias que durante la manifestación del el sábado en Barcelona defendió la libertad de expresión de quienes protestaban la presencia del Rey. Libertad de expresión que por cierto está bajo mínimos y en discusión en su partido -donde se ha prohibido a los dirigentes hablar con los periodistas-, como muy bien lo sabe Íñigo Errejón.

Tampoco andan muy finos en coherencia política y don de la oportunidad tanto C’s como el PNV que se han sumado al debate de urgencia sobre la corrupción del PP en plena crisis catalana y pocas semanas después de aprobarle a Rajoy los Presupuestos de 2017 y el techo de gasto de 2018. Y todavía se queja Girauta desde Ciudadanos de que Rajoy todavía no haya tomado medidas contra el referéndum.

Sin embargo la gran incógnita de la Oposición está en Pedro Sánchez que corre el riesgo de mezclar su animadversión personal contra Rajoy con las cuestiones de Estado. Lo que sería un error histórico del PSOE denunciado por parte de sus propios compañeros. Y lo que dejaría a Rajoy ‘solo ante el peligro’ de la rebelión de Puigdemont de la que, por las buenas o las malas, tiene muchas probabilidades de salir airoso con gran apoyo popular en toda España.

Y si eso ocurriera en el beneficio del liderazgo de Rajoy y en menoscabo de Sánchez a no olvidar que el Presidente tiene la capacidad para disolver las Cortes cuando quiera y de convocar elecciones generales anticipadas para solicitar a los votantes un gobierno fuerte de amplia base parlamentaria y constitucional.