Última oportunidad para la concordia

La gran manifestación contra el terrorismo del próximo día 26 en Barcelona se perfila como el último acto de homenaje a las víctimas de los ataques del comando yihadista de Ripoll a la Rambla de Barcelona y en Cambrils, una cita la del 26 solo manchada por los insultos y descalificaciones de la CUP que acusa al Rey Felipe VI de financiar a los autores de la masacre y que no acudirá a la manifestación solidaria si en ella está el presidente Rajoy que sin duda va a participar.

La CUP es el máximo exponente del demencial desafío de Puigdemont al Estado qué presumiblemente se reanudará a partir del lunes 28 abriendo en la sociedad catalana y en toda España un nuevo periodo de inquietud y tensiones políticas e institucionales. Las que previsiblemente acabarán mal para los secesionistas de Puigdemont y Junqueras convertidos en rehenes de esta banda de enloquecidos de la CUP.

El obligado espacio de concordia abierto tras los últimos ataques del terror yihadista en España debería servir de punto de diálogo y encuentro entre los gobernantes catalanes para que, sin salirse de la legalidad y respetando el Estatut suspendan el referéndum del 1-O y opten por la vía de las elecciones autonómicas y el regreso a la normalidad constitucional.

Pero mucho tememos que Puigdemont y Junqueras no cederán y buscarán el ‘choque de trenes’ con el Estado frente al conjunto de la sociedad de Cataluña para ponerse al margen de la ley.

La que empieza a estar cansada de tanto enfrentamiento y mentiras y que en relación con los atentados del jueves y el viernes debería hacerse una serie de preguntas como las siguientes: ¿Por qué los Mossos no tenían bajo vigilancia al imán de Ripoll?; ¿Cómo nadie detectó la célula yihadista de Ripoll antes o nada más producirse la explosión en la casa de Alcanar?; ¿Por qué la Generalitat, los Mossos y la alcaldía de Barcelona no cerraron con los maceteros y bolardos la Rambla de Barcelona, tras las recomendaciones del ministerio de Interior y el explícito aviso de la CIA?; ¿Cómo es posible que el conductor de la furgoneta criminal de la Rambla siga huido?

A sabiendas de que solo los terroristas son los responsables de las muertes y los heridos de Barcelona y Cambrils, las respuestas a las cuestiones aquí planteadas parten del hecho de que el Gobierno de Puigdemont no está dedicado a gobernar sino a subvertir el orden constitucional y la legalidad en pos de una situación y ubicación fuera de la ley desde la que no se puede combatir la delincuencia y el terror y liderar al conjunto de los catalanes.

De ahí la oportunidad que ofrecen estos días de concordia y de unidad para con las víctimas del terror y para reconducir la crisis catalana y ofrecer a sus ciudadanos unas elecciones autonómicas. Porque en contra de lo que sugieren los locos de la CUP el regreso a la legalidad y a la unidad no será una victoria de los terroristas sino de la Democracia y el Estado de Derecho frente a la barbarie de los yihadista de Ripoll.