Puigdemont y Colau no protegieron Las Ramblas

Cuando terminen las exequias de las víctimas del ataque terrorista del ISIS en Barcelona y Cambrils y se vaya normalizando la situación que ha dejado 14 muertos inocentes más de 100 heridos, siete terroristas abatidos y cuatro detenidos, llegará la hora de la política.

Y aunque no hay más culpables de la matanza que los terroristas criminales del ISIS se ha de analizar políticamente lo ocurrido y lo que puede pasar en próximas semanas ante el horizonte del referéndum ilegal del 1-O con el que el Gobierno de la Generalitat pretende violar el Estatut, la Constitución y la legalidad, situación desde la que no se puede luchar contra el terror.

Además parece claro que hubo negligencia y falta de precaución en lo que a la protección de las Ramblas de Barcelona se refiere tanto por parte del presidente Puigdemont como de la alcaldesa Colau. Los que hicieron caso omiso de las advertencias que el ministerio de Interior les hizo el pasado mes de diciembre al recomendar el bloqueo con maceteros y bolardos de espacios y vías turísticas y sobre todo no escucharon del aviso más explícito de la CIA, dos meses antes del atentado, advirtiendo de un posible ataque terrorista ¡en las Ramblas de Barcelona!

Motivos por los que las excusas de Puigdemont y Colau son inaceptables, vistas las advertencias y los atentados similares en Niza y Berlín y mucho más cercano y reciente del puente de Londres. Pero Puigdemont está mas dedicado al referéndum que a gobernar -como se vio en la huelga del Prat- y Colau no sabe gestionar y desprecia actos violentos como los ataques a los turistas por los socios de la CUP y las acciones de los okupas en Barcelona.

Además en lo que a Puigdemont se refiere resulta contradictorio y alarmante que pretenda luchar contra el terrorismo quien anuncia que no respetará la legalidad. Porque sabido es que el terrorismo en Cataluña y en cualquier democracia solo se puede combatir con fuerzas de seguridad -autonómicas y del Estado- y el imperio de la ley y nunca desde la sedición y la ilegalidad.

De manera que sería dramático que tras la aparente unidad nacional frente al terrorismo escenificada el viernes en la plaza de Cataluña de Barcelona -el lugar donde se debió bloquear el acceso de turismos a las Ramblas- ahora Puigdemont y sus aliados desaten el desafío al Estado y vuelvan a romper la unidad nacional y catalana en pos de un referéndum ilegal que no se va a celebrar -según el Presidente Rajoy- y que no alterará la unidad de España.

De ahí que Puigdemont deba suspender el referéndum y convocar en su lugar las elecciones autonómicas. Y eso lo debe exigir la sociedad civil de Cataluña y sus más destacadas empresas, entidades financieras, medios y toda clase de instituciones. Y por supuesto los partidos nacionales, con el PSOE y Podemos incluidos, y los catalanes con el PSC, Podem y el Común de Colau que sigue jugando a la temeraria ambigüedad.