Seguimos a la espera

La Mesa del parlamento de Cataluña no ha decidido poner en marcha la Ley de convocatoria del referéndum del 1-0 para la autodeterminación catalana y  ha pospuesto su decisión después de violentar su propio reglamento. Se trata de otro episodio más del ilegal proceso secesionista que se acerca a su recta final con serias divergencias entre sus promotores quienes, entre otras cosas, temen su inhabilitación por el Tribunal Constitucional al que intentan burlar pero aún no saben cómo hacerlo.

De la misma manera que Puigdemont, Junqueras y sus aliados de la CUP tampoco saben que mecanismo de control de la situación va a utilizar el Gobierno de Rajoy para impedir la celebración del referéndum del 1-O, tal y como lo ha prometido el Presidente Rajoy.

Estamos en víspera de un grave delito de sedición por parte del gobierno de la Generalitat de Cataluña y del anunciado choque de trenes con el Estado y todo -como la reciente crisis del ejecutivo catalán- apunta a que los nervios y las diferencias crecen entre los secesionistas que todavía no saben qué y cómo romper definitivamente con la legalidad que sostiene a sus propias instituciones.

Como tampoco sabemos cuál será la respuesta que dará el Gobierno de España a la ruptura institucional. Bien porque espera la decisión de los secesionistas, bien porque no quiere descubrir sus cartas, bien porque cabe la posibilidad de que el Ejecutivo de Rajoy tampoco tenga las cosas claras.

Por lo que de momento seguimos a la espera mientras la sociedad civil de Cataluña permanece de vacaciones e incapaz de reaccionar contra lo que a todas luces ya es un intento de ‘golpe de Estado’ como lo definió no hace mucho la patronal empresarial catalana el (Fomento).

Es decir se anuncia desde la Generalitat un proyecto de sedición contra la legalidad y unidad de España y aquí no pasa nada hasta que se ponga en marcha el desafío y se conculque la ley desde las propias instituciones de Cataluña que son las encargadas de velar por el estricto cumplimiento de la legalidad. Estamos en el compás de espera entre dudas y temores por lo que pueda pasar.