Narbona da por hecho que el referéndum del 1-O se celebrará

Afortunadamente Cataluña no es Venezuela pero ello no impide que el Gobierno de la Generalitat esté adoptando decisiones al margen de la legalidad y pretenda un referéndum que en fondo y forma se parece al proceso de la Asamblea Constituyente venezolana rechazado por las instituciones internacionales y los países democráticos del mundo, ahí incluida la Unión Europea y por supuesto España.

Y este rechazo contra el régimen autoritario de Maduro se repetirá con la intentona golpista de Puigdemont aunque con una diferencia notable: en España quien tiene el poder es el Estado y lo administran el Gobierno el Ejecutivo) de la nación y los poderes Judicial y Legislativo mientras que en Venezuela quien tiene el poder, frente a la Asamblea democrática que se pretende sustituir por la ilegal constituyente, es el golpista Maduro.

Pero si el presidente Rajoy cumple sus promesas y respeta la legalidad a la que está sometido el referéndum catalán no se va a celebrar. De ahí que nos preocupe y mucho la última declaración de la presidenta del PSOE Cristina Narbona en la que ha dicho que la cita del 1-O quedará reducida a ‘un solo recuento de votos’. Lo que presupone que el PSOE ya da por hecho que el referéndum se celebrará y que ellos no apoyarán las decisiones que adopte el Gobierno para impedir, por las buenas lo las malas, la celebración de esta consulta ilegal.

Narbona añade que el PSOE pedirá a los catalanes que no voten, pero eso no es suficiente porque lo que los socialistas deben de hacer es colaborar con el Gobierno y la Justicia para impedir que el referéndum se celebre.

Todo lo demás es jugar con el fuego del independentismo, en línea con la España ‘plurinacional’ de Sánchez que el PSOE andaluz no acepta, o con las afirmaciones más que preocupantes de Pedro Sánchez acusando al gobierno de España de ‘amenazar a los catalanes’ cuando aquí las únicas amenazas que existen son las dé Puigdemont y sus socios contra la unidad de España, la Constitución, el Estatut y la legalidad.

Si a ello añadimos el nuevo nacionalismo del presidente valenciano Ximo Puig diciendo que ‘el problema no está en Cataluña sino en la España centralista’ veremos qué la deriva del PSOE ante el desafío catalán es muy preocupante porque pone en riesgo la unidad de los partidos democráticos y constitucionales y empuja al PSOE hasta el precipicio de la ilegalidad y de la pretendida ruptura de la unidad de España.

Puede que todos estos temerarios juegos malabares de Narbona y Sánchez tengan algo que ver con su batalla particular con Podemos en la izquierda, o que con ellos busquen un disfraz ‘conciliador’ catalán con vistas a los más que probables comicios autonómicos catalanes del otoño.

Pero cuidado con este arriesgado tacticismo porque el PSOE se puede equivocar dado que el choque de trenes entre la Generalitat y el Estado es imparable y entonces no habrá sitio alguno para la ambigüedad. Y quedará clara ante los ojos de muchos ciudadanos la podemización del PSOE y su connivencia con el nacionalismo radical catalán.