Fin de curso tenso y otoño muy caliente

El Gobierno que preside Mariano Rajoy ha presentado ante el Tribunal Constitucional recurso de inconstitucionalidad contra la reforma del reglamento del parlamento catalán impulsada por el presidente Carlos Puigdemont y sus aliados de ERC y CUP para poner en marcha la Ley de Referéndum -calificada de ‘golpe de Estado’ por el Fomento empresarial catalán y absolutamente ilegal-, con la que se pretende justificar la cita secesionista del 1-O.

Será el lunes cuanto el TC admita el recurso y suspenda cautelarmente la reforma del reglamento del parlamento catalán. Y ese será el último acto de un intenso curso político que se acaba y que, camino de un mes de agosto no menos tenso -por la causa catalana-, se reabrirá en el otoño con el gran desafío secesionista al Estado por parte del gobierno de la Generalitat, cuya legitimidad emana precisamente del Estado.

En los esos primeros meses del año se puede decir que en España pasó de todo. Incluidos los congresos de los cuatro grandes partidos nacionales, PP, PSOE, Podemos y C’s, destacando el regreso de Pedro Sánchez al frente del PSOE donde se mantienen disputas internas lideradas por Susana Díaz ahora contraria a la España plurinacional de Sánchez. En Podemos Iglesias ganó su Asamblea y castigó a Errejón y a su gente. En PP y C’s sin novedad.

El regreso de Sánchez al liderazgo del PSOE ha renovado la lucha por el control de la izquierda y de la Oposición entre este partido y Podemos y ello a pesar de la escenificación entre ambos de un frente de izquierdas contra el PP de Rajoy. Bajo la mesa Sánchez e Iglesias afilan sus dagas y la moción de censura -fallida- de Iglesias contra Rajoy en ausencia de Pedro Sánchez fue un gesto no amistoso de Podemos contra el PSOE.

En la economía buenas noticias para el crecimiento (+3,1 %) y el empleo en gran parte temporal gracias al turismo, el final del ‘santo’ Banco Popular absorbido por el Santander y trágica muerte por suicidio con un disparo en el pecho del desesperado ex presidente de Caja Madrid Miguel Blesa.

En el ámbito de la corrupción las noticias no cesan. Ángel María Villar, el eterno presidente de la Federación Española de Fútbol, está en la carcel y en la compañía del ex presidente del gobierno madrileño Ignacio González que entró en prisión hace meses y obligó a dimitir a Esperanza Aguirre en el Ayuntamiento de Madrid. Otros nuevos casos en Murcia o en Córdoba han reactivado la saga corrupta del PP que tuvo como colofón la declaración de Rajoy como testigo en la Audiencia Nacional y en el juicio de Gurtel. Rajoy salió indemne de la prueba y así seguirá salvo que alguien demuestre que mintió ante el tribunal. Al PSOE le espera el juicio de los ERE, pero para finales de año.

Y naturalmente tenemos en marcha el desafío catalán del que empiezan a desentenderse altos dirigentes del PDeCAT con diez notorias dimisiones y entre ellas cuatro ex consejeros del gobierno de Puigdemont. Presidente catalán decidido a delinquir como ya presume y a no acatar las decisiones de la Justicia sobre el que el Gobierno de Rajoy ha estrechado el cerco jurídico y policial.

Y al que le ha lanzado un certero cañonazo la patronal empresarial catalana (Fomento) calificando de ‘golpe de Estado’ el referéndum del 1-O. Lo que se anuncia como preámbulo de declaraciones similares del mundo financiero, empresarial y cultural catalán contra el referéndum ilegal. El que no se va a celebrar porque el Estado no lo consentirá, por las buenas o por las malas.

Y vamos a ver qué hace Pedro Sánchez ante la esperada y contundente respuesta del Estado a Puigdemont y sus aliados, porque el PSOE está jugando con el fuego de aplicar ‘paños calientes’ a la herida de la secesión, que ya va camino no del delito de sedición, acompañado de otros como los de desobediencia, conspiración, prevaricación y malversación. Veremos qué va ocurriendo en el mes de agosto pero esperamos que nada bueno para los planes de Puigdemont.