Sánchez e Iglesias se disputan el ataque a Rajoy

Pablo Iglesias y Pedro Sánchez han acordado solicitar un Pleno extraordinario del Congreso de los Diputados -de difícil convocatoria- para debatir la presunta responsabilidad del presidente Rajoy en la corrupción del PP. Se trata de un pacto de mínimos entre las posiciones de partida de Podemos y PSOE formaciones que utilizan sus ataque a Rajoy como campo de batalla para dirimir el liderazgo de la Izquierda y la Oposición.

El miércoles tras la comparecencia de Rajoy ante el Tribunal que juzga el caso Gürtel los primeros dirigentes de la izquierda pidieron medidas contra el jefe del Gobierno al que acusaron de mentir. Iglesias insistió en que debe presentarse -en el otoño- otra moción de censura contra Rajoy, mientras Sánchez exigía la inmediata dimisión del presidente del Gobierno ante el rey Felipe VI.

Las dos propuestas de Iglesias y Sánchez son inviables y están fuera de la realidad. No en vano está claro que una nueva moción de censura en contra de Rajoy como quiere Podemos no prosperará porque necesita el apoyo de los partidos secesionistas, en pleno desafío del referéndum ilegal de 1-O.

Mientras que la ilusoria pretensión de Sánchez de que Rajoy dimita no se producirá. Una petición delirante porque semejante propuesta dejaría a España -en pleno desafío catalán- sin presidente del Gobierno y abriría a mediados de agosto rondas de consultas del Jefe del Estado para proponer un nuevo candidato a la investidura de Presidente del Gobierno. Que es lo que seguramente desea Sánchez, a ver si consigue salir investido con apoyo de Podemos y con los votos de los independentistas, porque Ciudadanos no aceptará semejante maniobra.

Además Iglesias y Sánchez olvidan que Rajoy puede disolver las Cortes cuando quiera y convocar elecciones generales anticipadas lo que sería un desastre para Sánchez (su tercera derrota) y para el PSOE. Y también una nueva oportunidad para la pretensión de Podemos de superar al PSOE -el ‘sorpasso’-, convirtiendo los comicios sobre todo en una lucha interna de la izquierda por la caza del liderazgo y no en oportunidad para desalojar a Rajoy del poder porque el PP volvería a ganar dichas elecciones.

Queda pues la oportunidad de convocatoria de un pleno del Congreso de los Diputados en agosto para debatir la corrupción del PP, pero para ello necesitan romper el pacto que el PP logró para los Presupuestos de 2017 con C’s, PNV, CC y NC, lo que no parece viable. Y menos aún ahora que los indicativos económicos del país no cesan de mejorar en empleo (la EPA del segundo semestre anuncia una reducción del paro del 8 % y la creación de 340.700 empleos) y el crecimiento (que el FMI sitúa en el 3,1% para 2017).

Para lo que si valdría la pena convocar un pleno del Congreso es para denunciar la deriva secesionista, autoritaria e ilegal del gobierno de la Generalitat de Cataluña y de su proyecto de referéndum del 1-O. Algo que no querrán hacer ni el PSOE ni Podemos, dada la ambigüedad de los dos partidos ante el referéndum catalán.