Sánchez ataca al Gobierno y tapa a Puigdemont

Empieza a ser llamativa e irresponsable la actitud de Pedro Sánchez en la crisis catalana con su insistencia de acusar al gobierno de Mariano Rajoy de ‘amenazar’ a los catalanes mientras mantiene un silencio sospechoso sobre el creciente desafío de Puigdemont y sus aliados, que son los que amenazan a España y prometen violentar la legalidad anunciando que están decididos a prevaricar y malversar fondos públicos para activar el referéndum del 1-O.

¿A que juega Sánchez con semejante y lamentable actitud cuando sabe que el Gobierno de la Generalitat está ocultando la compra de urnas con dinero público y que avanza decidido para violar la ley, la Constitución y el Estatut?

El discurso de Sánchez prometiendo soluciones políticas es absurdo porque no interesa a los secesionistas, ni a los españolistas y porque además es falso por inviable. Porque su promesa sobre la plurinacionalidad del Estado necesita de los votos del PP y C’s en una reforma constitucional y estos partidos nunca la apoyarán. Y todo eso de regalar a Cataluña presencia en la Unesco, financiación especial y quita de su deuda es un disparate y una discriminación al resto de Comunidades Autónomas.

La decisión del Gobierno de España de exigir a la Generalitat que justifique semanalmente sus gastos puede ser inútil porque Puigdemont mentirá y le dará igual, una vez que está decidido a prevaricar y malversar. Pero el PSOE debería apoyar al Gobierno y no a Puigdemont y sus aliados secesionistas que están perdiendo los papeles y los nervios y que, desde el PDeCAT del 3 %, le dicen al Gobierno que devuelva ‘el dinero de las cloacas’.

Si tan sencilla ve Sánchez la solución política de la crisis catalana que vaya a ver a Junqueras y Puigdemont y que luego nos explique lo que consiguió. Además Sánchez  se contradice cuando afirma que Rajoy no hace nada y que actúa amenazas, lo que es una actitud irresponsable del PSOE. Y ¿que hace Sánchez? Proteger a Junqueras y Puigdemont, atacar a Rajoy y a la vez ofrecer la Luna -que no tiene- a la Generalitat donde ya no se aceptan más regalos que la autorización por el Congreso de los Diputados para la celebración del referéndum del 1-O.