Trump acorralado por su hijo

Quien lo iba a decir, el propio hijo de Donald Trump, Donald Trump Jr., el  intrigante Vladimir Putin y las grandes empresas petroleras y energéticas de EEUU a las que Trump apoya rompiendo los acuerdos de Paris sobre el clima y desregulando en USA los controles del sector, pueden a ser los tres resortes que provoquen el inicio en el Senado de EEUU del procedimiento de destitución (‘impeachment’) del presidente Donald Trump.

El presidente Trump está acorralado por los escándalos del apoyo oficial de Rusia a su campaña electoral y contra de Hillary Clinton, como revelan de manera flagrante los correos electrónicos intercambiados por su hijo Donald Trump Jr. con enviados de Putin ante los que el primogénito del presidente se declaraba ‘encantado’ -‘I love it’- de recibir información del gobierno ruso contra Clinton.

Estas nuevas revelaciones del diario The New York Times (NYT) se suman a otras reuniones de los colaboradores de Trump con rusos del entorno del Kremlin como el embajador en USA Sergei Kilsyak y una agente del Kremlin, Natalia Veselnitskaya.

Los que se vieron con el hijo de Trump, su cuñado y yerno del presidente, Jared Kulshner y el jefe de la campaña electoral de Trump Paul Manafort. Y también con el consejero de Seguridad Nacional, el general  Michael Flynn, que tuvo que dimitir, e incluso con el nuevo fiscal general Jeff Sessions al que le quedan pocos días en el cargo. Y a no perder de vista al Secretario de Estado y ex director de Exxon, Rex Tillerson, un viejo amigo de Putin.

Con todos estos datos e indicios el fiscal especial Robert Muller que ahora investiga a Trump tiene material suficiente (aparecerán más pruebas) para avanzar en sus pesquisas. No en vano y en contra de lo dicho en un tuit por temerario Trump Jr. esas intrigas contra Clinton dirigidas desde el Kremlin no es información habitual en las campañas electorales sino la intervención de una potencia extranjera como Rusia, adversaria de EEUU y de la OTAN, en la vida democrática de los EEUU con intención de alterar el resultado de las elecciones presidenciales americanas tal y como ocurrió.

Pero la cosa no queda ahí porque el NYT acaba de desvelar la existencia de una trama fraudulenta urdida por Trump y sus colaboradores para acelerar la ‘desregulacion’ de los controles públicos del sector energético y del petróleo prometida por Trump en la campaña, sobre la base de contratar por parte del Gobierno americano de decenas de altos empleados y de asesores de las compañías afectadas (hay miles de millones de por medio) para que actúen como expertos oficiales en la desregulación que va a favorecer a sus empresas de origen. Lo que está prohibido por manifiesta incompatibilidad.

El cerco a Trump se estrecha gracias a los medios a los que Trump insulta a menudo y que van a acabar con él, como se aprecia en los nubarrones que se ciernen sobre La Casa Blanca (‘Tempestad sobre Washington’). Y como se desprende de la ahora detectada intensa actividad política y social, en círculos del poder político y económico, del vicepresidente USA Mike Pence.

El que parece estar preparándose para sustituir a Trump en fecha no lejana. No en vano ya son muchos los dirigentes del Partido Republicano que dan por perdido a Trump y los que consideran que su caída será una bendición para ellos y para su país. Y también para Europa y el resto del mundo como era de esperar.