Las matrioskas secretas de Donald Trump

Como diría John Le Carré Vladimir Putin es ‘el hombre que sabía demasiado’ y su silencio sobre lo que sabe de Donald Trump tiene un valor incalculable y le permite dominar la partida internacional porque su presunto adversario, el presidente de los Estados Unidos, es su rehén.

Las últimas revelaciones de los contactos secretos que el pasado 9 de junio de 2016 mantuvieron en la Trump Tower de Nueva York el hijo del presidente Donald Trump J.R., el yerno y marido de Ivanka, Jared Kushner, y el que era director de la campaña electoral de Trump, Paul J. Manafort con una agente de Kremlin, la presunta abogada Natalia Veselnitskaya, vuelven a colocar a Trump bajo la sospecha de colaboración electoral con Rusia para derrotar a Hillary Clinton mediante el espionaje y la interferencia cibernética de equipos informáticos de Putin.

Esto es lo que está investigando en el Congreso USA el fiscal especial Robert Muller y lo que quita el sueño a un Trump obsequioso con Putin a quien en la Cumbre de Hamburgo dijo: ‘es un honor saludarle’. A lo que el ruso respondió: ‘estoy encantado de conocerle personalmente’. Porque a través de sus espías rusos Putin conoce a Trump muy bien. Puede incluso que demasiado si es cierto el informe del FBI donde se decía que en Rusia tenían un vídeo de una fiesta erótica de Trump en un hotel de Moscú hace  unos años, según había informado a los americanos una espía inglesa.

Menudo guión pueden escribir en Hollywood sobre esta relación de Putin con Trump. Porque el encuentro del 9 de junio citado no ha sido el único. El famoso yerno Kushner se había reunido otras dos veces con el embajador de Rusia en USA Sergei Kislyak a quien le pidió que organizase un ‘canal secreto’ de contacto entre Putin y Trump.

Con el mismo embajador  Kilsyak también habló el general que luego fue nombrado por Trump responsable del Consejo de Seguridad Nacional, Michael Flynn que tuvo que dimitir al descubrirse esos encuentros que él había negado. Y lo mismo hizo en secretó -viéndose con Kislyak- y lo negó  el actual Fiscal General Jeff Sessions quien también podría acabar fuera de la política en los próximos meses.

El enredo de Trump con Putin es más complicado y amplio de lo que parece porque no cesan de aparecer matrioskas a medida que se van abriendo las muñecas rusas, lo que nos depara sorpresas mayores que pueden conducir a la destitución de Trump como presidente de EEUU.

No en vano otro eslabón de la cadena es el actual Secretario de Estado de EEUU Rex Tillerson, ex director ejecutivo de Exxon y un amigo personal de Putin desde hace años, lo que resulta más que asombroso y debió ser un motivo para ser vetado para el cargo como lo denunció el senador McCain.

Demasiadas coincidencias y relaciones de Trump con Putin en la campaña electoral, antes de su toma de posesión y después de asumir la presidencia. Y todo ello con un presidente de Estados Unidos que ni conoce la política ni sabe actuar con la dignidad que exige el cargo que ostenta y con prudencia y moderación ante situaciones de conflicto o de tensión.

Trump es un personaje peligroso (también para la paz) y un ‘excéntrico’, por decirlo suavemente. El que coloca durante una ausencia en su asiento de la Cumbre del G-20 de Hamburgo a su hija Ivanka Trump entre el presidente de China Xi Jinping y la ‘premier’ británica. Teresa May. Y el mismo Trump que un día de estos le deja a su hijo (y de Melania) Barron el maletín presidencial en el que está el botón de la guerra nuclear.