Pedro Sánchez moderado y confuso

Hemos seguido con atención la primera rueda de prensa de Pedro Sánchez y además de encontrarlo contento y más sosegado no hemos oído en sus palabras nada nuevo, llamativo, ni original.

Ya sabemos lo que separa a Pedro Sánchez de Mariano Rajoy en lo político y en lo personal. Pero no sabemos, en este su pretendido giro a la izquierda, lo que diferencia a Sánchez de Pablo Iglesias. Ni hay manera de entender que es lo que según él debe hacer Rajoy para frenar el referéndum ilegal dé Puigdemont y sus adláteres. O ¿acaso cree Sánchez que lo de plurinacional y la España Federal lo arregla todo?

Parece que el nuevo Sánchez viene más moderado y por fin reconoce la posición institucional del presidente Rajoy a quien promete apoyar en las cuestiones de Estado. Pero eso y sus pretendidos acuerdos con C’s (en reformas democráticas) y con Podemos (en cuestiones sociales) dejan al PSOE en terreno de nadie y sin una bandera propia y original.

Es verdad que Sánchez se muestra más dialogante incluso con los barones del PSOE y que está encantado con su renovada recuperación del poder en la Oposición, pero casi todo lo que propone es imposible de llevar a cabo.

Por ejemplo, la España Federal a pesar que nunca un país se ha federado desde la unidad, como pretende el PSOE, sino al contrario se federaron para unirse. Además a los nacionalistas lo de la federación les parece poca cosa porque quieren la independencia y a los españolistas no les gusta nada y nunca lo apoyarán. Entonces ¿para qué sirve el discurso Federal del PSOE? Pues solo para aplacar al PSC, partido catalán que sigue siendo un serio problema para el PSOE que solo se arreglará cuando los socialistas lleven sus siglas al territorio catalán.

De la reforma de la Constitución puede decirle Sánchez al Rey Felipe VI y a Albert Rivera lo que quiera pero si no hay un acuerdo con el PP esa reforma es imposible, como también lo es su discurso ‘plurinacional’ que, además y aunque Sánchez diga lo contrario, incurre en flagrante contradicción porque nación y soberanía son la misma cosa.

Si sabemos que Sánchez votará en contra del ‘techo de gasto’ de 2008 y que se negó a escuchar al ministro Montoro. O que no apoyó el Tratado de la UE con Canadá, pero esas son dos pinceladas de color rojo que nada le aportan al PSOE y que crean desconfianza en su electorado del centro de la política. En realidad Sánchez está en una complicada posición porque busca alianzas con Podemos y C’s que son sus directos adversarios políticos con los que tendrá que pelear en cuanto se presente la primera oportunidad que serán las elecciones Europeas de 2018, porque lo de otra nueva moción de censura a Rajoy no prosperará.

Desde luego lo que no puede hacer Sánchez es adoptar frente a Cataluña una actitud ambigua o de debilidad, porque si lo hace el PSOE se acabará. Ahí no valen medias tintas ni paños calientes sino la mayor firmeza y unidad de los demócratas frente a la fantasmada secesionista que se va a estrellar.