Sánchez visita al Rey antes de hablar con Rajoy

El rey Felipe VI recibe el martes a Pedro Sánchez antes que se entreviste con el presidente del Gobierno Mariano Rajoy. Pero Sánchez es así y tras ganar la Secretaría General del PSOE al primero que llamó fue a Iglesias, luego a Rivera, después a Garzón y finalmente se sentó junto al teléfono a ver si le llamaba Rajoy, pero el aparato no sonó. Y entre tanto se montó el encuentro de Sánchez con el Rey, aunque no sabemos a petición de quién.

Después del incidente con su padre Juan Carlos I, el rey Felipe VI quiere recuperar su agenda de normalidad -pudo haber ido con su padre al funeral de Kohl- y por eso recibe al reelegido secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, a quien el monarca le encargó la investidura en abril de 2016 a pesar que Sánchez no tenía apoyos suficientes como se demostró. Pero de ese mutuo error pudo surgir una amistad y sintonía generacional.

Pero las cosas son como son. Además Mariano Rajoy no tiene prisa y por eso todavía no ha llamado a Pedro Sánchez a tomar un café en la Moncloa aunque solo fuera para hablar de Cataluña, del techo de gasto de 2018, de Europa y del Brexit o del Tour de Francia que se acaba de iniciar y donde Valverde entró y salió con mal pie.

Rajoy es de mármol y no pestañea y menos frente a un Pedro Sánchez que le insulta con facilidad -hace poco le pidió que sea ‘decente’- y que se ha hecho de izquierdas en un santiamén enarbolando la bandera ‘plurinacional’ y negándose a apoyar el Tratado (CETA) de la UE con Canadá, para acabar haciendo manitas con Pablo Iglesias en el mismo sofá donde hace un año el de Podemos le robó a Sánchez la cartera de la investidura.

Si Sánchez ha llamado a todo el mundo ¿por qué no llamó también a Rajoy? No se sabe. Y Rajoy ¿por qué no ha llamado a Sánchez? Pues porque en la última reunión que tuvieron Sánchez le dijo que no tenía nada de qué hablar con él, y así es imposible dialogar.

Pero que se ande con ojo Sánchez porque el último sondeo de Metroscopia le dice que con su giro a la izquierda y traje de rojo pierde por el centro de la política más votos de los que podría ganar por la izquierda. Y parece claro que Sánchez no derrotará ‘a besos’ a Iglesias sino que al final tendrá que ir al enfrentamiento con Podemos marcando las diferencias y entonces ya se verá lo que ocurre.

A Rajoy le acaba de pasar por encima un tren de mercancías: I. González en prisión, el fiscal a Moix dimitido y el fiscal general y el ministro de Justicia reprobados, el presidente de Murcia imputado, el TC rechazó la amnistía fiscal de Montoro y el ministro resultó reprobado, Podemos leyó a Rajoy la cartilla de la corrupción del PP en la moción de censura, los ex compañeros de Rajoy en el gobierno de Aznar desfilaron por la Audiencia Nacional todos desmemoriados y Bárcenas se mofó del Congreso. Y aún le queda a Rajoy por pasarle encima el furgón de cola del convoy: su declaración el 26 de julio ante el tribunal del juicio de Gürtel.

Mientras tanto, eso sí y no es un asunto menor, a Rajoy le han aprobado los Presupuestos de 2017 -‘que me quiten lo bailao’, dirá para sus adentros- y ya está negociando el techo de gasto de 2018 echando la caña en aguas de C’s, PNV, CC y CN a ver si pican.

Pero y Sánchez ¿qué hace Sánchez? Pues como no está en el Congreso se aburre y por eso en vez de tomar café en la Moncloa con Rajoy se va a la Zarzuela a tomarse un té con el Rey. Sánchez es el renacido pero Rajoy es el inmortal. Eso creen ambos pero el tiempo decidirá.