El que está asustado es Puigdemont

Dice Puigdemont que España tiene miedo que él y sus aliados dan miedo al Estado. Más bien al contrario el que tiene miedo es él porque no se atreve a firmar la convocatoria del referéndum ilegal -para que no lo inhabiliten- que ha prometido ni tampoco a proclamar la independencia de Cataluña en el Parlament por la vía express que dice tener preparada.

Como esos niños asustados que hacen ruido para espantar su propio temor el Presidente de la Generalitat lanza sus infantiles desafíos y provocaciones a ver si alguien le hace caso en Madrid. Pero los únicos que deben de estar preocupados son los ciudadanos catalanes ante la insoportable levedad de un jefe del gobierno catalán que no lideró las últimas elecciones catalanas, que fue impuesto por la CUP tras forzar la marcha de Artur Mas y que para colmo no es el líder electo de su partido el PDeCAT.

Tiene tanto miedo Puigdemont que ya ha dicho que no optará a presentarse a unas elecciones como candidato a la Generalitat, ente otras cosas porque sabe que las ganaría ERC y que él está de paso en la política catalana y solo es la marioneta temporal al que Más y Junqueras hacen bailar.

Y por todo ello no se atreve a acudir al Congreso de los Diputados a debatir ni quiere que el Congreso vote su propuesta, a pesar de que se pasa el día diciendo que lo importante y democrático es votar, pero -añadimos- dentro del marco de la legalidad que es la base de toda democracia.

El problema de Puigdemont es que está en el cargo de suplente y carece de legitimidad política para liderar Cataluña, porque incluso la institucional que tiene emana de la Constitución Española que repudia y que al hacerlo acaba por deslegitimarse él mismo.

Hace días en otra de sus infantiles bravuconadas afirmó que ‘el Estado no tiene tanto poder como para impedir el referéndum catalán’ y ahora presume que el Estado y los españoles le tienen miedo a él y a sus seguidores. Los que les guste o no tendrán que acatar la legalidad y ahí incluidos, alcaldes, la Generalitat y todos los funcionarios y cuerpos públicos, los que si están preocupados por causa de los disparates de Puigdemont.

Un personaje al que le queda muy grande el cargo y que está asustado hasta de la CUP, el partido antisistema que lo amenaza en público y le escribe el guión de lo que debe hacer. En realidad es tan débil y efímero Puigdemont que Ada Colau empieza a coquetear con el referéndum ilegal pero para postularse cómo posible candidata a la Generalitat disfrazada ‘doña ambigüedad’, porque cree que las elecciones autonómicas catalanas son imparables que Puigdemont y Junqueras fracasarán en el referéndum y que ello le ofrecerá a ella la oportunidad de saltar desde el Ayuntamiento de Barcelona hasta la presidencia de la Generalitat.