Sánchez e Iglesias, encuentro en la tercera fase

Pedro Sánchez y Pablo Iglesias se reúnen hoy para analizar la situación política española y explorar los campos de posible colaboración entre el PSOE y Podemos con el objetivo de coordinar posibles acciones para expulsar a Mariano Rajoy del Gobierno y coordinar en el Congreso de los Diputados actuaciones conjuntas de control al Ejecutivo.

Ambos políticos se reencuentran en esta ‘tercera fase’ de sus mas que tensas relaciones en las que el ‘no’ de Podemos a la investidura de Sánchez en marzo de 2016 constituyó el primer desencuentro una vez que Iglesias decidió que le convenía más la continuidad de Rajoy en el poder para optar a unas segundas elecciones –las del 26-J- donde pretendía superar al PSOE (el ‘sorpasso’) y alcanzar el liderazgo de la Oposición.

Iglesias creyó que esto era posible gracias a la incorporación de IU a Podemos, lo que resultó falso y les hizo perder más de un millón de votos. Mientras el PSOE también sufría un nuevo retroceso con pérdida de 5 escaños, lo que favoreció al PP, abrió de par en par la crisis del PSOE y facilitó el cese de Sánchez en el Comité Federal del 1 de octubre.

Ahí comenzó la ‘segunda fase’ de la relación de Sánchez con Iglesias, convencidos en Podemos que la crisis del PSOE y su abstención en la investidura de Rajoy le daría el liderazgo socialista a Susana Díaz en menoscabo de la izquierda socialista. Algo que Iglesias creyó imparable por consideró imposible el regreso de Sánchez. Pero Iglesias se equivocó y Sánchez ganó las primarias y el 39 Congreso del PSOE.

Ahora entramos en la ‘tercera fase’, precedida de la moción de censura fallida de Podemos contra Rajoy, en vísperas del desafío catalán y cuando el Gobierno del PP acaba de apuntalar su estabilidad tras aprobar (ayer en el Senado) los Presupuestos de 2017 con apoyo de C’s, PNV, CC y NC. Un acuerdo para el medio plazo que impide a Albert Rivera apoyar una nueva investidura de Sánchez y menos aún cuando Sánchez apuesta en Cataluña por la ‘nación de naciones’, permite que alcaldes del PSC voten en el referéndum ilegal y se aleja de Europa con la abstención al Tratado de la UE con Canadá.

Al fondo de todo ello permanece la ambición personal de Iglesias y su negativa a ofrecer al PSOE –al que considera próximo a las oligarquías- la jefatura del Gobierno, como se vio en la investidura de Sánchez y en la moción de censura en vísperas del Congreso de los socialistas. La excusa era y es su rechazo a Rivera que para Sánchez es necesario de cara a una eventual mayoría alternativa al Gobierno de Rajoy que hoy es inviable.

Otra cosa será que Sánchez e Iglesias puedan llegar a pactos puntuales en políticas sociales o para el control al gobierno del PP y que entre ambos mejoren las relaciones personales a pesar de lo ocurrido. Pero los dos saben que, con el anunciado giro a la izquierda de ‘nuevo PSOE’, competirán en el mismo segmento electoral donde Sánchez espera y necesita recuperar buena parte de los votos socialistas que se fueron a Podemos años atrás.