Puigdemont recula

Parece que el Gobierno de Mariano Rajoy está preparado para abordar de manera decidida y con firmeza todos y cada uno de los pasos que desde la Generalitat de Cataluña se den a favor del referéndum ilegal para la independencia que los situaría al margen de la legalidad y de la Constitución. Y el primer paso que el presidente Puigdemont pretendía dar en el día de ayer era el anuncio oficial de la fecha del referéndum y la pregunta que se haría a los votantes.

Pero Puigdemont no se atrevió ayer a dar ese paso y ha decidido que lo aplaza durante unas semanas. Es decir que se lo va a pensar un poco mas.  En suma el presidente de la Generalitat no se atrevió a anunciar la fecha del referéndum independentista y la pregunta de esa consulta en la reunión que había convocado a bombo y platillo. Y en la que el único acuerdo fue el de seguir hablando entre los secesionistas a los que por cierto no se sumó En Comu Podem, el partido catalán de Ada Colau y Pablo Iglesias.

Puigdemont  pretendía, anunciando la fecha del referéndum y el texto de la pregunta de esa consulta ilegal e inconstitucional, impresionar a sus seguidores y al gobierno de España, pero tenemos la impresión de que se ha acobardado ante la firmeza del Ejecutivo de Rajoy que ayer lanzó, a través de su vicepresidenta Soraya Sáez de Santamaría, serias advertencias al presidente de la Generalitat.

Un presidente Rajoy que ha recibido el apoyo unánime de las fuerzas políticas constitucionales, ahí incluido el PSOE tras la llamada de su nuevo líder Pedro Sánchez a Mariano Rajoy para asegurarle el pleno compromiso del Partido Socialista con la unidad de España.

En realidad Puigdemont y sus compañeros de viaje no saben bien a lo que se enfrentan, después de haber alardeado en Madrid diciendo que ‘el Estado no tiene tanto poder como para impedir el referéndum’.

Pues bien, de momento y sin mover un dedo el Estado representado por el Gobierno le ha hecho recular a Puigdemont, temeroso quizás de que el anuncio del referéndum ilegal pudiera ser en si mismo un acto delictivo dada su condición de presidente de la Generalitat.

Y puede que por ello Puigdemont se esté tentando la ropa temeroso de la respuesta del Gobierno de España que de momento desconocen una vez que empiezan a creer que esta vez va en serio y no como ocurrió en la Consulta del 9-N, donde Rajoy dejó hacer aunque luego ha exigido ante los tribunales las oportunas responsabilidades a los autores de esa Consulta.

Este disparate del referéndum catalán ya ha tocado techo y de ahí no va a pasar. Y allá Puigdemont y sus compañeros secesionistas si por fin deciden adentrarse por esos derroteros de la ilegalidad sabiendo como saben que el referéndum no se va a celebrar.

Por eso lo que están buscando con estas teatrales convocatorias en las que anuncian que van a decidir la fecha y pregunta del referéndum es mantener cierta expectación aunque ayer esa maniobra les salió muy mal porque no se pudieron de acuerdo y ahora dicen que el anuncio definitivo se hará dentro de ‘unas semanas’.

Lo que ha desconcertado a los aliados y los seguidores de Puigdemont quien ayer no se atrevió a dar el paso que el mismo había anunciado y que más bien al contrario decidió recular

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