Macron, el ‘caballero blanco’ de Francia

Emmanuel Macron, candidato del movimiento político ‘En Marcha’, es el ‘caballero blanco’ que aspira a triunfar en la primera vuelta de las elecciones presidenciales que este domingo se celebran en Francia en un ambiente de incertidumbre política por la igualdad entre los cuatro candidatos con mas posibilidades Macron, Le Pen, Fillon y Melenchon, que presentan los últimos sondeos pre electorales.

Los que por otra parte revelan un alto porcentaje (30%) de indecisos y abstencionistas lo que añade suspense a esta cita electoral rodeada de especiales medidas de seguridad tras el reciente atentado yihadista en París. Una incertidumbre que preocupa en Francia y también en la UE ante el riesgo de un resultado que favorezca el paso a la segunda vuelta electoral del 7 de mayo de Le Pen y Melenchon, candidatos populistas, radicales y anti europeos de la extrema derecha y la izquierda radical.

A caballo entre estas dos opciones populistas y entre la dualidad de los que en los últimos años han sido lo partidos de Gobierno de Francia, los socialistas del PSF (sin opciones por su mal candidato Hamon) y los conservadores de Fillón (tocado por su reciente imputación) aparece el ex ministro de Economía de François Hollande, Emmanuel Macron. Un joven político de 39 años que se ubica en el centro político, se reclama heredero de la V República del General De Gaulle y juega con la idea de una nueva cabalgada de Juana de Arco.

Pero sobre todo abandera la integración de Francia en una Europa mas fuerte y unida, mientras defiende una política económica social liberal. Macron quiere liderar en Francia lo que en España representa Albert Rivera, un centro moderno y reformista. Y su escalada de los últimos meses en las elecciones presidenciales ha sido sorprendente hasta el punto de situarse como la primera opción con un 23% de intención de voto, mientras Le Pen está en el 22,4 %, Fillón en el 20 % y Melenchon en el 18,5 %. Es decir todos ‘en un pañuelo’ a expensas de los indecisos.

En realidad hay un cierto paralelismo entre lo que ocurre en Francia y lo que está pasando en España, con Macron en la órbita de Ciudadanos y Melenchon cerca de Podemos, mientras los partidos tradicionales, ‘la vieja política’, han perdido votos e influencia. Y la derecha, como aquí pasa con el PP, es víctima de numerosos casos de corrupción como los que aún afectan a Nicolás Sarkozy.

La gran diferencia entre Francia y España es el modelo presidencial galo que da una oportunidad a políticos de nivel por encima incluso de los partidos, mientras que en España, una monarquía parlamentaria, son los partidos los que imponen su ley. De ahí las opciones que tiene Macron con su nuevo movimiento político y personajes mas extremos y populistas como Le Pen y Mélenchon.