Trump fracasa y Europa renace

El presidente Donald Trump va de fracaso en fracaso y de escándalo en escándalo. Ahora acaba de retirar su proyecto de reforma sanitaria con el que pensaba sustituir y derogar el ‘Obamacare’ por causa de un motín en el Partido Republicano de los EEUU que ha dejado a Trump a los pies de los caballos.

Y ello pocos días después de que el FBI negara que Obama, tal y como lo denunció Trump, hubiera espiado su residencia en la Torre Trump de Nueva York. Al contrario el director del FBI declaró en el Congreso que lo que sí están investigando son las relaciones del equipo electoral de Trump con Rusia y la posible intromisión de Putin en la pasada campaña electoral.

Al otro lado del Atlántico la Europa que desprecia Trump celebra en Roma la firma que hace 60 años dio a luz en la capital italiana el 25 de marzo de 1957 a la Comunidad Económica Europea (CEE), la cuna y el origen de la actual Unión Europea.

Y aunque es cierto que la efemérides coincide con el inicio de la salida de Gran Bretaña de la UE también es cierto que la marcha de los británicos va a permitir una mayor y más rápida integración política europea en su núcleo fundacional (Alemania, Francia, Italia, Bélgica, Holanda y Luxemburgo) al que se añadirán España y Portugal completando la Europa continental y occidental de ‘los ocho’, a los que les une la Historia y la Cultura, además de su nexo geográfico, económico, comercial, financiero y social.

Y bueno sería, ahora que Gran Bretaña se va y que Trump también reniega de la OTAN, que este núcleo duro de la UE avanzará en pos de la Europa de la Defensa, el sueño fallido de Jean Monet y del General Charles De Gaulle, lo que sería una cumplida respuesta de la UE a Trump y a la primera ministra británica Teresa May.

En la recepción previa a los actos como conmemorativos del Tratado de Roma el Papa Francisco ha dicho a los gobernantes europeos que ‘una Europa sin ideales morirá’. Pero eso no ocurrirá porque está Europa nació bajo el signo de La Paz, las libertades y la democracia, como lo proclamaron los que fueron grandes impulsores del Tratado de Roma (Schuman, De Gaspieri, Monet y Rey entre otros).

Y todo ello se recordará en estas fechas en una solemne declaración donde se debería aludir a la cohesión y unidad territorial de los Estados de la UE y a las irrenunciables garantías democráticas como un aviso a los nacionalismos rupturistas y a los populismos anti europeos. Como el que acaba de fracasar en las elecciones de los Países Bajos y como el que esperamos que, dentro de pocas semanas, fracase en Francia con la derrota de Marine Le Pen.